miércoles, 15 de junio de 2011

De México y sus dolencias.

¿Por qué México está sufriendo una situación extrema en cuanto a la violencia interna? Muchos se hacen esa pregunta; otros ni siquiera les interesa hacérsela. No voy a decir que unos están bien y otros mal; lo único que quiero comentar es un simple punto de vista muy sencillo, una respuesta que tal vez a muchos no les pueda cuadrar, y la verdad tampoco espero que así sea.

Creo que México está pasando esta situación por un motivo especial: el primero es, que en gran parte hemos sido los mismos provocadores de la misma. Hemos permitido que la corrupción penetre tanto a las instituciones políticas, que es casi imposible erradicar; este mal ya tiene más de un siglo; es casi por así decirlo, una herencia que nos quedó de la época virreinal. Muchos son los detractores del actual gobierno, el cual no ha podido sacar el mal de los gobiernos municipales, estatales y federal. No negaré que nuestro presidente y colaboradores han hecho cosas pésimas, sobre todo para la economía de los mexicanos, pero tampoco creo que sea posible eliminar la corrupción en 6 años. El proceso deberá ser largo, y lamentablemente, doloroso. Si deseamos que nuestro país aplique la ley “como Dios manda”, entonces hay que ser más conscientes al elegir a nuestros candidatos, nuestro partido de preferencia y no dejarnos llevar por la clásica desidia mexicana, la cual tiene por lema “mientras a mi no me afecte, todo está bien”.

Somos una sociedad desintegrada; realmente no actuamos como una nación, en la cual sus participantes son siempre conocedores de lo que les conviene para un mejor vivir, y luchan para alcanzarlo. Y para no caer en provocaciones anárquicas, aclaro que luchar no es crear revoluciones, huelgas, manifestaciones masivas; no, desde mi punto de vista, el luchar por el bien común es saber ser consecuente. Si nos equivocamos, corregir; si acertamos, proseguir en el bien.

La corrupción no sólo se vive dentro de la política. Incluso es necesario reafirmar que el principal peligro nace desde el seno familiar, donde se ha perdido el total respeto por las figuras paterna y materna. Donde los hijos a ejemplo de muchos padres, nacen con la idea de conseguir todo lo que desean sin importarles el precio.

Es muy triste ver las noticias y darte cuenta todo lo malo que sucede en nuestro alrededor, y eso no importando si pasa a 4 mil kilómetros, pero los medios de comunicación acortan las distancias, y lo lejano se convierte en el entorno cuasi inmediato. Y para colmo después de ver las noticias, todo termina con un “buen provecho”, o un “buenas noches”. Al final no sabes si reír por el sincero cinismo de los noticieros, o porque “llorar (por tristeza) ya ni es bueno”

Sin duda alguna cada país tiene sus propios problemas, desde lo político y económico, pero creo que el peor de todos los problemas colectivos es cuando entre los mismos ciudadanos se da una matanza, que tiene tintes de genocidio.

Aun a pesar de todo espero que por muy fuerte que sea el proceso para finiquitar con la violencia y la corrupción en México se pueda cumplir. Quiero ser alguien que siga creyendo que hay más cosas buenas que malas.

Se acercan las elecciones presidenciales el próximo año. El paisaje no se ve muy alentador al contemplar de manera objetiva los candidatos más importantes. Pero bueno, sobre esto se podrá escribir un texto más largo.

2 comentarios:

  1. Hay que llamar a un movimiento de indignados, como en España ¿no? Saben que hubo una manifestación pacífica con más de 200,000 personas en las calles reprochando a sus representantes por no representarlos como los votantes quieren y necesitan.
    ¡Qué tíos, eh!

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  2. Es cierto que lo que ha pasado en España llama mucho la atención. Pero creo que en España las condiciones son diferentes a las de México; aun así no niego que se pueda actuar y exigir a los representantes de nuestro país a actuar con coherencia. Las manifestaciones llenas de ideales pero sin una clara línea de acción por muchos convocados que arrastren no generan algo productivo. Empecemos primero en nuestra familias, y después podremos manifestarnos en la sociedad. Hay que tener buen empeño y espíritu.

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