Un poco desconcertante es el panorama que estamos viviendo en ciertas partes del mundo. Empecemos por ver los trapos sucios de la casa. México se ha enfrascado en una situación la cual podríamos calificar de muchas maneras: intolerante, degradante, amoral, sin sentido, etc. Pero para mí sólo la palabra triste es más que suficiente. No es por caer en nostalgias, pero si me ha llegado un sentimiento de desaliento al pensar el contexto social que nos rodea y el pensar que hace unos años esto no era así. Narcotráfico, ejecuciones, secuestros; todo el escenario parecería que se está preparando para que México se convierta en un estado de sitio militar. Ahora, este tipo de situaciones no son únicas en nuestro país. Estos últimos días se ha visto como diversos países están cayendo en revoluciones sociales que buscan derrocar sistemas totalitarios o despóticos. Caso como en Egipto, donde la sociedad civil, encabezada por un el sector de estudiantes, intenta derrocar del poder ejecutivo al sempiterno Hosni Murabak, quien ha permanecido por tres décadas como presidente. Deberían recordarle a este señor que ya no son los tiempos del imperio egipcio y que la época de los faraones termino un buen de siglos. Que este mundo si se desea permanecer tanto tiempo como regente de una nación, es necesario hacerlo de manera limpia y honesta, todo lo contrario a lo que él ha hecho.
Para condimentar más la situación global pasemos al caso de Yemen. Pequeño país, donde también los ciudadanos han estado pidiendo la renuncia de su presidente Alí Abdulá Salé, quien desea hacerle competencia a Murabak, ya que Alí lleva 31 años como jefe supremo de este país. “Sin demoras, sin demoras, el tiempo de la partida ha llegado”, gritaban los inconformes.
Yemen está aquejado por la corrupción y su principal fuente de ingresos, el petróleo, peligra de manera considerable. Los estudiantes son de nuevo los que alzan la voz en nombre de todos los marginados, aquellos que sufren los estragos de la economía mundial y que a la vez son quienes la sostienen. Esto me recuerda un poco a los años 60s. ¿No?
Como final a este texto hay que mencionar el caso de Túnez. Ahí las cosas tal vez han ido ya más lejos que en Yemen y Egipto. Han logrado que Zine al-Abdine Ben Alí dejara el cargo de presidente. Ha costa un millar de vidas, al igual de personas golpeadas y arrestadas. El mando del país lo ha tomado el primer ministro de Túnez, Mohamed Ghannouchi, quien ha dicho que tomará las riendas de manera interina, para asegurar la transición. Esperemos que no le guste demasiado el puesto y desee que dicha transición dure varias décadas.
En fin, no seguimos más. Casos hay muchos para contar. Lo importante de todo esto es que debemos buscar concientizarnos sobre lo que está sucediendo no sólo en México, sino en todo el mundo. Siempre han existido las revoluciones, guerras y situaciones violentas, pero nunca a tal grado como lo estamos viviendo en nuestros días. Reflexionemos, y como dije en otro post, tratemos de ejercer los valores internos, ya que ellos harán que todo cambie de rumbo.



