viernes, 28 de enero de 2011

Noticias del mundo. Andamos un poco revolucionandos.

Un poco desconcertante es el panorama que estamos viviendo en ciertas partes del mundo. Empecemos por ver los trapos sucios de la casa. México se ha enfrascado en una situación la cual podríamos calificar de muchas maneras: intolerante, degradante, amoral, sin sentido, etc. Pero para mí sólo la palabra triste es más que suficiente. No es por caer en nostalgias, pero si me ha llegado un sentimiento de desaliento al pensar el contexto social que nos rodea y el pensar que hace unos años esto no era así. Narcotráfico, ejecuciones, secuestros; todo el escenario parecería que se está preparando para que México se convierta en un estado de sitio militar.

Ahora, este tipo de situaciones no son únicas en nuestro país. Estos últimos días se ha visto como diversos países están cayendo en revoluciones sociales que buscan derrocar sistemas totalitarios o despóticos. Caso como en Egipto, donde la sociedad civil, encabezada por un el sector de estudiantes, intenta derrocar del poder ejecutivo al sempiterno Hosni Murabak, quien ha permanecido por tres décadas como presidente. Deberían recordarle a este señor que ya no son los tiempos del imperio egipcio y que la época de los faraones termino un buen de siglos. Que este mundo si se desea permanecer tanto tiempo como regente de una nación, es necesario hacerlo de manera limpia y honesta, todo lo contrario a lo que él ha hecho.

Para condimentar más la situación global pasemos al caso de Yemen. Pequeño país, donde también los ciudadanos han estado pidiendo la renuncia de su presidente Alí Abdulá Salé, quien desea hacerle competencia a Murabak, ya que Alí lleva 31 años como jefe supremo de este país. “Sin demoras, sin demoras, el tiempo de la partida ha llegado”, gritaban los inconformes.
Yemen está aquejado por la corrupción y su principal fuente de ingresos, el petróleo, peligra de manera considerable. Los estudiantes son de nuevo los que alzan la voz en nombre de todos los marginados, aquellos que sufren los estragos de la economía mundial y que a la vez son quienes la sostienen. Esto me recuerda un poco a los años 60s. ¿No?

Como final a este texto hay que mencionar el caso de Túnez. Ahí las cosas tal vez han ido ya más lejos que en Yemen y Egipto. Han logrado que Zine al-Abdine Ben Alí dejara el cargo de presidente. Ha costa un millar de vidas, al igual de personas golpeadas y arrestadas. El mando del país lo ha tomado el primer ministro de Túnez, Mohamed Ghannouchi, quien ha dicho que tomará las riendas de manera interina, para asegurar la transición. Esperemos que no le guste demasiado el puesto y desee que dicha transición dure varias décadas.

En fin, no seguimos más. Casos hay muchos para contar. Lo importante de todo esto es que debemos buscar concientizarnos sobre lo que está sucediendo no sólo en México, sino en todo el mundo. Siempre han existido las revoluciones, guerras y situaciones violentas, pero nunca a tal grado como lo estamos viviendo en nuestros días. Reflexionemos, y como dije en otro post, tratemos de ejercer los valores internos, ya que ellos harán que todo cambie de rumbo.

lunes, 24 de enero de 2011

Silencio.

Desde al año pasado el silencio ha cobrado un papel importante en mi vida. La verdad nunca le ha había dado importancia. Y creo que en muchos casos nadie se lo da. Un gran error. No sé si tú durante el día te das el tiempo para estar en silencio; en quietud contigo mismo. A veces es difícil, sobre todo porque estamos de arriba a abajo desde que nos despertamos, y peor si lo hacemos tarde. El mundo donde vivimos es muy exigente en cuanto a tiempos que distribuir. Nos metemos en un ritmo asfixiante, donde lo que más importa es generar bienes materiales: dinero, ropa de marca, ipods, computadoras nuevas, etc. O por otro lado, dejamos que el tiempo se nos vaya en las famosas redes sociales, en las cuales 10 minutos se convierten en 2 horas. Me ha pasado, no estoy exento de estas situaciones. Perdemos el tiempo en buscar y adquirir información, pero es información que no genera en si un bien.

A lo que voy es lo siguiente. Desde tiempos de antaño siempre se ha visto al silencio como algo necesario para el hombre. Ahora es todo lo contrario. El mundo en general lo que nos proporciona son lugares llenos de ruido. Los bares, antros, los centros comerciales, las calles están inundadas de ruido al por mayor. Pero ojo, no digo que ir a los antros, bares, etc., sea malo, no, para nada; son lugares donde uno puede pasársela bien, convivir y disfrutar con los amigos. Pero hay una delgada línea entre los pros y los contras que generan estos lugares en el interior del hombre.

Así como es importante estar en comunicación con los demás, así también lo es estar en comunicación con nosotros mismos. Es ahí donde encontramos incluso mejores respuestas, consejos y consuelos que platicando con los hombres. Y no me malinterpreten, no quiero decir que no nos comuniquemos, que nos aislemos del mundo y que deberíamos irnos de ermitaños o monjes de claustro. Incluso estos últimos saben comunicarse mejor que la gente que vivimos una vida normal. Creo que son pocos los escogidos para llevar una vida de aislamiento, pero también creo que todos estamos llamados a guardar silencio. Si le dedicáramos más tiempo a la reflexión silenciosa nos daríamos cuenta de muchas cosas que están sucediendo en nosotros mismos y cuya consecuencia se ve en nuestro entorno, pero que en ocasiones no nos damos cuenta; como dijo Mons. Fulton J. Sheen, “Todo lo que sucede en el mundo ya ha sucedido en el interior del hombre.”

Las guerras, la violencia, las familias destrozadas, los hijos rebeldes, las iglesias vacías, las prostitución, el alcoholismo y la drogadicción que se da en nuestra mundo son reflejo de nuestras guerras internas, de nuestras destrucción moral, de la rebeldía hacia lo que uno debe ser y hacer (ética), de nuestro monólogo con Dios (le hablamos pero no dejamos que El nos hable), de nuestra prostitución intelectual y alcoholismo de cosas superfluas.

Este texto quiere ser una exhortación a guardar silencio. Si buscáramos espacio en nuestro día, aunque fuera de noche, antes de dormir, para silenciar nuestro entorno, tal vez nos sorprenderíamos de las cosas que depositamos en nuestra alma. Y este ejercicio de guardar silencio no es fácil, es un arte, algo sumamente difícil de obtener, por que a veces nuestras mentes están tan atiborradas de cosas del pasado, del presente y del futuro que no le damos el descanso para tranquilizarse, pero vale la pena intentarlo; porque realmente guardar silencio no es solamente dejar de hablar, es ponerse en paz, en estado de quietud física, mental y espiritual. Las personas que han sido sabias, buenas, justas y santas, han sido personas de silencio, lo aseguro. Entonces, si queremos cambiar este mundo ruidoso, empecemos aquietándonos, serenándonos y estoy seguro que haremos un mundo mejor por que seremos (no digo que santos en esta vida) sin duda más justos y buenos, ya que recibiremos Sabiduría de lo alto.

Dios los bendiga.

sábado, 22 de enero de 2011

Un poco de música y de la vida.


Me considero una de esas personas que necesitan de la música durante el día: por la mañana algo muy propicio es escuchar una pieza musical que te relaje (en mi caso antes de dar clases; especialmente si es una pieza de piano, lo que me ayuda a clarificar muchas cosas que diré), al caminar por el parque, cuando se está esperando el autobús, haciendo ejercicio o simplemente recostado sobre la cama aguardando que la comida esté lista.

Hay canciones que creo en cierto grado nos han marcado: nos recuerdan una época de nuestra vida, un suceso en específico, alguna persona cercana o lejana, un lugar o una simple sensación. En lo particular, canciones de grupos como Oasis, Coldplay, Travis, Radiohead, Yann Tiersen, etc… son las que más forman parte de mi vida; escribir los títulos y las cosas que me recuerdan sería demasiado para este post; tal vez después lo haga. También existen canciones que antes significaron algo y ahora no lo hacen; simplemente no me permito dejar que tomen un sentido y las disfruto por el simple hecho de disfrutarlas.

Una canción conocida por “todo el mundo”, les guste o no, es “Let it be” de The Beatles. Me gusta la música hecha por el cuarteto de Liverpool, es de esa música que te hace sentir bien, alegre, incluso una que otra vez te invita a bailar, aunque de esa habilidad no posea nada de extraordinario y si mucho de normal, tirando a ridículo. Pero en fin, a lo que voy es que hace poco tiempo, estando en una estación de autobuses, esperando un camión que me llevaría a casa un domingo a medio día, me puse a escuchar esta canción compuesta por Paul McCartney, el momento era el indicado. Y por fin conseguí entender cada estrofa, línea, palabra y sílaba de la letra. Una vez pasaron el testimonio de McCartney donde decía por qué había compuesto “Let it be”. Su explicación me gustó, le encontré una piadosa lógica, pero el otro día le vi todo el sentido del mundo. “Dejarlo ser”. Tal vez si dejara que las cosas fueran como deben ser, sin forzarlas, a pesar que el resultado que espero no se dé, no me angustiaría tanto en esas horas de oscuridad, cuando parece que nada tiene un sentido en realidad y la incertidumbre se posa sobre mi mente y corazón, y estoy seguro que escucharía esas palabras de sabiduría de Madre María: déjalo ser, déjalo estar.

Al final de todo, por estar escuchando la canción, por haber dejado que se introdujera tanto en mí en esos momentos de espera (no más de 20 minutos)… se me fue el autobús… debí comprar de nuevo el boleto y esperar dos horas más en la central al siguiente camión.

Un poco de reflexión de la vida a través de la música, el infortunio de un camión que se ha ido sin ti, y una pizca de risa en todo esto; una anécdota más.

Cheers!!!

viernes, 21 de enero de 2011

La utopía del trabajo perfecto.


Creámoslo o no, sí existe el lugar perfecto para trabajar. Aunque lo duden, está cerca de nuestra ciudad, a unas dos horas y media en auto, dirigiéndonos al este del estado. Ese lugar paradisiaco es una empresa transnacional, donde los empleados de un sector denominado “Laboratorio” al parecer gozan de todo aquello que los que pertenecemos al mundo laboral deseamos: Tranquilidad, buena vibra, ambiente de comadrería o lavadero (ellos así lo expresan, sin utilizar los términos como despectivos), donde cada persona es un personaje que parece sacado de las mejores novelas de ficción laboral; todo lo anterior son los ingredientes que le dan vida y sabor dulce a su jornada de trabajo.

Al escuchar las historias que se fabrican en el susodicho sector quedé pasmado. “Debo trabajar ahí.” Aseguré. “Debo meterme inmediatamente a una carrera técnica para conseguir una plaza.” Y entre la carrilla y la risa, no lo negaré, hubo algo de seriedad en esas dos frases de mi parte.

No quiero decir con esto que mi trabajo me sea un cruz muy pesada que llevar. La docencia es algo maravilloso, donde uno aprende a veces más de lo que uno llega a enseñar, paradójico, pero cierto. El ser maestro te muestra muchas facetas de la vida y te abre a diversos mundos del pensamiento. Todo trabajo tiene sus pros y contras; el mío no es la excepción. Pero a veces me gustaría que mi contexto laboral fuera como lo platicaban estos jóvenes del “Laboratorio.” Un lugar donde al parecer no suceden cosas fuera de lo común, pero dentro de lo normal se crea una excelente condición de trabajo, siempre hay algo diferente y novedoso.

En fin, un paradigma se me cayó al conocer, al menos por oídas, lo que sucede en el “Laboratorio.” Ah!!! Pero quiero dejar en claro algo: no quiero decir con lo anterior que no haya responsabilidades que cumplir ahí, las hay, pero las responsabilidades llevadas con buen ritmo y compañerismo cobran un significado diferente, nada es monótono, hasta lo rutinario es divertido; y que mejor que trabajar donde disfrutas de lo que haces. Es el sueño de todos después de que salimos de la licenciatura. Algún día iré a pedir trabajo a esa empresa, aunque dudo que me acepten, pero no perderé la esperanza.

jueves, 20 de enero de 2011

Edificios y estrellas.

No hace mucho tiempo cuando iba con un amigo en su carro por la noche, me puse a pensar un poco sobre cómo y por qué el hombre ha dejado de mirar al cielo.

En lo personal, y sin querer sonar cursi, una de las más hermosas experiencias que tiene esta vida es la de poder observar la historia del universo. En lo alto, esos pequeños puntos que resplandecen por la noche son la muestra de lo hermoso y magnánimo que es el universo. Esa lucecitas encierran un gran misterio, algo que tal vez nunca comprendamos del todo, pero que son la muestra, creo yo, de un gran Amor.  Estoy seguro que sólo alguien que sabe lo que es amar pudo haber creado algo tan bello y dejar que todos lo veamos.

Por que eso sí, la cosas buenas de la vida son gratis: un amanecer, el aire, el agua, el canto de los pájaros, los bosques, las montañas, la amistad, y en este caso, las estrellas nos fueron dadas para admirarlas. Aunque para no perder el hilo debo decir que a veces creo que ya no les prestamos atención. Ellas ahi están, a nuestro parecer inmóviles, aunque no sea así; ellas se encuentran al igual que nosotros, moviéndose, transladándose (o lo estuvieron) y a una velocidad mayor.

Nuestras ciudades nos han cegado, las luces de las casas, oficinas, las lámparas gigantes de nuestros boulevares, que a la vez están saturadas de las luces de los automóviles, el resplandecer de los grandes espectáculares de Coca Cola, Telcel, Sams, Soriana, los rascacielos, o esos inmensos edificios apartamentales han logrado opacar al universo, el cielo nocturno. Y si no podemos fijar nuestros ojos hacia arriba, perdermos algo esencial: saber olvidarnos de nosotros mismos, de nuestra vida terrenal (agitada y estresada por diversas cosas, como la escuela, el trabajo excesivo y otras tantas) y no nos dejamos llevar por algo que está fuera de nuestras manos y que nos llama a Admirarlo. Si no has visto el cielo por la noche últimamente, deberías hacerlo, allá arriba muchos encontraron sabiduría, consejos y hasta el Camino.

El primer post.

Nunca llegué a pensar que algún día buscaría crear un blog para expresar esos pensamientos, ideas, curiosidades o sueños que uno llega a tener. Pero bueno aquí estamos y empezamos con este pequeño texto, que antes que nada es una simple prueba.

Y para aquellos que lleguen a dar con este blog les digo que se pueden sentir con toda la libertad de opinar sobre él. La verdad que no me molesta que alguien no esté de acuerdo con lo que escribo, y por el contrario, me da mucha alegría poder compartir opiniones con los demás.

Dentro de pronto comenzaremos esta aventura, que espero nos lleve a buen puerto.