jueves, 28 de abril de 2011

Anotaciones de viaje.

Hace una semana estaba en la central de autobuses esperando el camión que me llevaría hacia la ciudad de Guadalajara. Como faltaba mucho tiempo para que llegara el ómnibus me puse a pensar un poco sobre todo lo que implica el viajar, sobre todo cuando es época de vacaciones. Podríamos decir que existe el arte de saber viajar, y su antípoda, el no saber hacerlo. Por qué digo esto. Simplemente porque uno puede darse cuenta como hay gente que le gusta tener todo con anticipación: desde comprar el boleto con unos días de anterioridad a la salida, tener preparada la valija si es posible un día antes, llegar mínimo 1 hora antes de la hora de partida del bus, llevar los papales o credenciales más importantes ya sea en la cartera o en una mochila a parte; hay incluso personas que les gusta la idea de poder llevar dinero esparcido y no concentrarlo en un bolsillo solamente o en la billetera, van desde ponerse billetes en los calcetines y otras partes más íntimas. Al final todo una serie de ritos imprescindibles para hacer de un viaje lo más cómodo y seguro.

En contra parte también uno se puede percatar de aquellos viajeros que se les podría denominar como “Express”. Todo lo hacen rápidamente. Y eso en si no quiero decir que sea un gran defecto, pero sí te crea muchas complicaciones, y más cuando son vacaciones de semana santa. Uno ve en el corredor de la central de autobuses gente que anda cuasi paranoica buscando el camión asignado. Claro, van corriendo de un lado a otro porque en primer lugar llegan a abordar 10 minutos después de la hora anunciada como salida del transporte. Y para colmo traen 4 maletas por persona, siendo en muchos casos familias donde viajaran: padre, madre, siete niños que ya pueden caminar y uno de pecho, abuelo, abuela, la tía incómoda y, suele pasar, un perro o gato, el cual es punto de discusión entre el jefe de familia y el conductor, porque no lo deja subir y debe viajar en el maletero.

Una de las cosas que realmente me molestan de la gente cuando viaja es su poca idea sobre simples y sencillas normas de urbanidad. Hay un caso que me llama la atención. Hace unos días estaba parado enfrente de la entra al bus. Un guardia de seguridad me dijo que debía registrar mis mochilas como parte de un proceso de seguridad. Ok, eso es algo bueno. Mientras el guardia realizaba su trabajo, dos señoras de aspecto realmente estrafalario se colaron como Pedro por su casa y empezaron a subirse al camión. El guardia les dijo “Alto señoras, no pueden pasar… debo registrar sus bolsas”. A lo que contestó una de ellas “Ayyy pero por qué me asusta… hasta me dije: Qué hice de nuevo.” ¡¡¡Por Dios santo!!! Lo que quiere decir que no era la primera vez que a la susodicha le llamaban la atención en la central camionera. Bueno, lo anterior es un ejemplo muy escueto del comportamiento que ciertas personas tienen, y por no seguir en este caso la fila, pues ahora sí como dicen por ahí, “bajan operador.”

Hay de todo mientras uno viaja. Te puede tocar durante el viaje ver películas muy malas o buenas. Pero aquí también, en mi caso, opera la ley de Murphy. El 90% de las pelis que he visto en los autobuses son realmente de dar miedo, y no por que sean de terror, sino por que son realmente malas. El otro 10% restante han sido films de muy buenos, pero dentro de ese 10%, sólo un 3% me ha tocado acabar de verlas. En mi regreso de Guadalajara pusieron dos películas. La primera era “Asesino en casa”. No era una producción del todo mala, la trama giraba entorno a ese tipo de violencia que les encanta a los gringos: la violencia intrafamiliar. Pero si me hubieran dicho que podría pagarle al chofer por quitarla lo hubiera hecho. Ya cuando faltaba poco para arribar a Zacatecas ponen un film que hubiera deseado ver desde hace mucho tiempo: Invictus. Película que habla sobre la vida de Nelson Mandela después de su salida de prisión y su elección como presidente de Sudáfrica. En fin, sólo pude ver 30 minutos de la peli, gracias en parte a que el chofer estuvo platicando mínimamente 20 minutos con una chica que iba en el asiento de atrás. No me molesta que el conductor hiciera empatía con la mujer o si intercambiaron números de celular, pero me hubiera gustado ver más de la película.

Uno puede aprender a ver muchas cosas en las formas de comportamiento de las gentes cuando uno viaja. Desde el momento de estar esperando el autobús, hasta cuando ya vas de viaje. Hay más cosas que comentar, pero si sigo el texto se hará muy largo.

Como punto final dejo esta frase que por ahí me encontré:

Cuando viajas, la curiosidad se vuelve continua, pues todo es nuevo y quieres conocerlo.

Buen día para todos.

miércoles, 20 de abril de 2011

Hoy: imágenes.


Empezamos la Semana Santa. Dicen por ahí que en ocasiones las palabras son insuficientes y que las imágenes son buenas para esos momentos. Así que este post constará de diversas imágenes que nos trasmiten lo que se conmemora y vive en esta semana tan importante para el cristianismo. Espero que las disfruten. Que todos tengan unos fructíferos días santos y una espléndida semana de Pascua.




























































viernes, 15 de abril de 2011

La insoportable necesidad de las vacaciones.

Hoy fui a hacer deporte. Esta última palabra se ha convertido en algo muy ajeno a mi desde hace mucho tiempo. Y hoy me ha cobrado, otra vez, factura el desprecio que le hago a dicha actividad. Rodillas, codos, cabeza, cuello, dedos de todas las extremidades me están haciendo pasar un mal rato. Pero al final la culpa es mía por haber dejado que la rutina del trabajo y la escuela se impusieran.

Pero hablando de otras cosas, hoy por fin hemos entrado a las muy amadas y necesarias vacaciones de Semana Santa. Estas últimas dos semanas han sido muy difíciles. Tanto maestros como alumnos deseábamos con todo el corazón que este día llegara. No es para más. En estos días he visto como mis alumnos tenían una actitud de flojera como pocas veces he visto. Yo no lo voy a negar, no he sido un maestro entusiasta estas semanas. También en momentos he dejado que el cansancio me ganara, y la falta de energías fue muy notable en mi desempeño. Lo siento conmigo mismo, y por supuesto con mis alumnos. Pero creo que a ellos no les importaba tanto. Entre menos clases, mejor.

También estas fechas son caóticas por el festival cultural de la ciudad. Las calles se llenan. En ciertos espacios es casi imposible caminar. La verdad no me ha interesado mucho el programa que este año han formulado; pero en fin, en gustos se rompen géneros, y de seguro habrá personas encantadas por los “artistas” que han contratado.

Espero que estas vacaciones me ayuden a encontrar diversas cosas que creo son fundamentales en mi vida, para este momento, y sobre todo para el futuro. He esperado mucho tiempo para que en Semana Santa y Pascua, pueda realizar diferentes actividades que creo que me serán de gran utilidad, y en Dios pongo toda mi confianza.

A todos los que pasen por aquí, les deseo unas buenas vacaciones. Que Dios los llene de sus bendiciones. Y que estas fechas que son tan importantes para el cristiano, sean un punto de unión muy fuerte con el Señor.

sábado, 9 de abril de 2011

De amor y "política"

Hoy me tocó ver en la calle a 4 parejas de recién casados. Realmente se veían felices los esposos. Ojalá que siempre sea así su vida, y que se amen y respeten, siendo sus hogares bendecidos por Dios en todo.

No hace mucho se decretó en la Ciudad de México una ley, la cual despenaliza la infidelidad dentro del matrimonio. Claro, estamos hablando del matrimonio civil.

Algo que me parece muy paradójico de la sociedad en la cual vivimos, es su falta de coherencia. Se decretan leyes de todo tipo. Según nuestros legisladores todo es para bien de nuestras familias, de los ciudadanos, de los mexicanos… Lo increíble es que nuestros diputados, senadores y magistrados creen que el estar creando leyes al vapor es una solución para mejorar la vida económica, social, política y moral del país.

La cuestión sobre la infidelidad no es de índole jurídica. Es materia de carácter moral. Aquella persona que quiera serle infiel a su conyugue no necesita que le aprueben una ley para facilitarle dicho acto. Simplemente el infiel pública o privadamente lo hará. Y la persona que cree en la fidelidad del amor que se jura ante la pareja, el juez o sacerdote, siempre será practicante de la fidelidad hasta que la muerte lo separe de su pareja.

Creo que los mismos magistrados o políticos que han aprobado esta ley les demuestran a sus esposas o esposos lo que piensan del amor y de lo quebrantable que puede ser una promesa de amor. Si esto se le inculta a los hijos, imaginemos lo que ellos harán en un futuro… Queremos que nuestro país sea mejor, pero hacemos todo lo contrario. Fomentamos la eliminación de valores éticos y morales. No nos andemos quejando después de lo mal que van las cosas dentro del seno familiar, y por ende en la sociedad.

Se han aprobado leyes también que atentan contra la vida; como la ley del aborto. Ya tenemos entonces dos normas jurídicas que avalan la cultura de la muerte, así como una cultura de desintegración familiar.

Aun y con todo esto creo que siempre el valor de la vida, y el valor del amor entre aquellas personas que realmente saben lo que el amor significa, serán siempre más trascendentes que cualquier ley generada por un grupo de personas que, lamentablemente, nunca han sabido amar a sus conyugues, a sus hijos, y por supuesto, a Dios.

sábado, 2 de abril de 2011

Caelebs, caelibis

Para aquellas personas que hablan tanto de la “injusticia humana” de la aplicación por parte de la Iglesia del tan demonizado celibato, déjenme aclarar que el siguiente texto no será de su agrado.

Muchas personas creen que pueden hablar del celibato, pero comenten el error de no saber realmente cuál es su objetivo, y del por qué la Iglesia lo pide. Numerosos que no están de acuerdo con esta norma eclesiástica creen que el celibato es un dogma de fe. Qué gran error. Otros creen que los “pobrecitos” sacerdotes están siendo reprimidos en lo que estas personas consideran lo más importante del ser humano: la capacidad de tener relaciones sexuales. Piensan que el no tener sexo con otra persona es una tremenda aberración que van incluso en contra del orden natural. Exigen la liberación de tan fuerte atadura para los sacerdotes. Piden terminar con tan terrible elección “forzosa” a la cual se ven obligados a aceptar para poder ser consagrados en el orden sacerdotal. O simplemente se autoproclaman portadores de la voz de monjes, frailes y padres que deberían pedir la oportunidad de ejercer, lo que estos “libres pensadores” creen que es, una necesidad humana.

En primer lugar quiero decir que para poder hablar del celibato eclesiástico hay que entender que a ningún hombre o mujer que haya entrado en la vida consagrada se le puso una pistola en la cabeza para realizar el voto de castidad (además, la castidad no es un voto que sólo pueden vivir los consagrados, incluso solteros y casados deben vivirla, puesto que la castidad es vivir alejado de cualquier cosa que pueda llevarte a consentir pensamientos o actos lujuriosos). En segundo lugar es lamentable que haya personas que crean que el no tener relaciones sexuales es algo que va contra una necesidad humana. Comer, dormir, beber agua, respirar… son en realidad necesidades humanas, ya que sin realizar lo anterior moriremos. Pero el pretender justificar que si no tienes sexo es antinatural es absurdo. Nadie en la historia de la humanidad se ha muerto por no haber tenido relaciones sexuales.

La sexualidad y todo lo que implica, es un don dado por Dios. El mismo nos ha proporcionado que a través de la unión entre hombre y mujer la raza humana se reproduzca. Una dádiva como ésta, es necesario cuidarla y usarla de manera correcta. Porque todo don dado por Dios posee una sentido y un orden interno para ser gozado con prudencia, para bien y salvación del hombre.

Quienes abogan por la supresión del celibato se olvidan que el hombre tiene como fin en esta vida, incluso antes que la reproducción de la raza humana, el ser fiel a Dios, es decir, santificarse. El celibato es una demostración de que el humano posee algo más que sensaciones carnales. Además estoy seguro que quienes piden la eliminación de esta norma, no saben que hay sacerdotes católicos casados. Se olvidan que en ciertos ritos (especialmente los orientales) dentro de la Iglesia hay la posibilidad de casarse antes de que los aspirantes al sacerdocio sean ordenados. Incluso cuando un pastor protestante desea convertirse en católico y nace dentro de él la iniciativa de consagrarse como sacerdote, le es permitido hacerlo incluso cuando ya tenga una esposa e hijos.

La Iglesia sabe y conoce de nuestras ilusiones y necesidades (físicas y espirituales). Ella es como una madre que sabe como son sus hijos. El celibato como el matrimonio son caminos para llegar a la santidad. Cada uno posee su propio carácter santificador.

Aquellos que piden eliminar el celibato son personas que, perdón por la expresión, viven demasiado reprimidas en su interior y con tanta ansiedad, que piensan que solamente podrán liberarse de sus angustias a través del sexo, y esto provoca que piensen que los sacerdotes, monjes o monjas que optan por no hacer lo mismo que ellos, ya que están siendo “obligados” a desairar la “necesidad del sexo”, son de igual manera personas angustiadas.

Dejo aquí unas palabras del Padre Fortea sobre el tema: El celibato es el modo óptimo de ejercer el sacerdocio. Si la Ley cambiará en el futuro, sólo Dios lo sabe. Pero el celibato es el modo óptimo de ejercer el sacerdocio. Eso no lo cambia la suegra de Pedro pululando por las páginas del Evangelio (…) Por supuesto que la ley obligatoriedad del celibato puede ser cambiada. La cuestión es si tal cambio es para bien o no. La Iglesia seguiría siendo la misma con todos sus curas casados o sin ninguno de ellos casados. Yo nunca he afirmado que esta ley en el futuro no se cambie. Lo único que yo he afirmado es que no se debe cuestionar el orden eclesial a base de protestas públicas (…) Lo único que pido a los teólogos de fin de semana es que dejen en paz a la suegra de Pedro. Ella misma está decididamente a favor del celibato. No conozco a ninguna suegra que tras cuatro o cinco años de matrimonio de su hija, no hubiera deseado que su yerno hubiera sido célibe, eremita o cartujo.

Al final de todo no quiero ser un juez de aquellos que están en contra del celibato. Sólo pido que antes de poder de hablar de este tema seamos más prudentes, ya que estamos juzgando un estilo de vida, una vocación agradable a los ojos de Dios. Oremos por quienes nos saben apreciar el valor del celibato y por aquellos que tampoco han podido vivirlo como es debido. Oremos siempre los unos por los otros en todo momento.