viernes, 28 de diciembre de 2012

SER PEQUEÑO, COMO NICOLÁS.


A veces pensamos que la mejor manera de ser completamente felices se encuentra en diversos aspectos de índole laboral, económica, social, virtual o política… pero, ¿realmente en todo lo anterior encontramos lo necesario para ser felices completamente? Tal vez algunas alegrías o felicidades efímeras sin duda, pero no la felicidad plena.
            En estos días de Navidad un amigo me regaló una película que me ha dejado un sabor muy dulce; el título de dicho film es: El pequeño Nicolás.
            Ya será un buen tiempo en que una película no me daba un mensaje tan hermoso: los seres más felices sobre este mundo son los niños. Ellos viven libres, sin preocupaciones, y se dejan llevar por las más fantásticas aventuras y expediciones, imaginarias o reales, ya que esto último no importa. Se sienten capaces de dominar el mundo pero, de igual manera, se saben protegidos y cuidados por los padres.
            Me pregunto cuánto de aquella inocencia sigo teniendo. Me cuestiono si en verdad, aunque sea una persona mayor como yo, pudiera conservar o retomar a la sencillez de un niño. No por lo anterior debe interpretarse que debemos ser inmaduros, actuar sin lógica o razón; pero sí significa que somos capaces de ver las cosas con la mayor de las sorpresas y fascinación; que podemos vivir con tal pureza que ésta transforme las estructuras sociales que nos aprisionan a seguir un modo de vida de autoconsumo, o de autodestrucción.
            Cuánta alegría y dicha deben tener aquellos que han sabido conservar en su corazón y mente al niño que fueron; que sólo busca lo bueno: especialmente para los demás, dejando atrás el interés personal y egoísta; Qué libertad y serenidad tendrán las personas que sin menospreciar los avatares de la vida adulta, sepan amar el mundo como lo hacen los niños.
            En fin, ojalá pudiéramos ser como Nicolás, quien en la película demuestra que no importa que sea lo que nos propongamos, todo será alegría y felicidad si deseamos alcanzar nuestros sueños con la simplicidad y pureza de intención, como él lo hace.


NAVIDAD, NAVIDAD.


I
Recuerdo que cuando era niño, y aun algo entrado ya en años de adolescente y mayor de edad, siempre me era muy perceptible la llegada de la Navidad. Me viene a la memoria las calles abarrotadas de diversos adornos, los cuales si bien no siempre eran bellos, transmitían la idea de una época de felicidad, donde todo olía a tamales, atole, chocolates y otros placeres culinarios. Aún más allá de la gastronomía típica, lo que más me gustaba era el ver a la ciudad, entre sus casas particulares, negocios y edificios civiles, llena de luces por las noches, lo que creaba para mi gusto un ambiente de hermosura: ahora esto en gran parte ha desaparecido. Pero hay personas pueden creer que lo que digo es demasiado absurdo o trágico; dirán que los adornos ahí están, colgado y brillando; o que la pista de patinar que ha sido colocada en la plaza principal nos habla del gran espíritu navideño que se vive y respira en la ciudad. Pero para mí, no lo es.
Este año, en primer lugar no sentí que se diera un periodo prenavideño; no viví lo que en un calendario litúrgico se denomina como Adviento. El día 24 llegó tan rápido que no pude notar su arribo. Y esto me causa un poco de disgusto. La verdad siento que  años antes me preparaba interiormente para vivir el acontecimiento central de la navidad de manera más profunda: el nacimiento de Cristo.
II
Cuántos festejan la Navidad como un gran acontecimiento social, donde los regalos, las excelentes cenas, los viajes, los aguinaldos, las posadas, los grandes centros comerciales con fabulosos descuentos y las reuniones de sociales de toda índole están al orden del día. Muchos sin duda; y no digo que esté mal todo lo anterior en su justa medida.
Pero cuántos nos ponemos a pensar, y más aun a meditar, que este día significa la llegada del Amor a nuestro mundo. Que Aquel que nos formó y nos dio la vida, decidió despojarse de sus vestiduras divinas, para tomar los andrajosos ropajes de nuestra naturaleza humana. Y que este nacimiento abrió el paso para llegar a nuestra redención (es decir, a la paga de la deuda que habíamos adquirido por la desobediencia de nuestros primeros padres) en el monte Calvario, en donde las culpas de los hombres de antaño y del futuro fueron clavas y nuestra naturaleza rescatada.
Ojalá fuéramos como los pastores a quienes les fue anunciado la llegada del Mesías cuando realizaban sus labores de pastoreo con el angélico himno que canta: “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”. O como los reyes que viendo a través de los cielos observaron la dicha del universo por el nacimiento de su Creador. Y por qué no, ser como Juan El Bautista, quien dentro del seno de su madre, se regocijo al escuchar las palabras de la Madre de Nuestro Señor porque había aceptado ser la puerta que daría vida al Salvador del Mundo incluso antes que los pastores y los reyes magos.
III
Otro aspecto que me llama la atención es el increíble interés que los “no creyentes” le dan a la Navidad, dedicando gran parte de su tiempo a ridiculizar dicho suceso en las redes sociales. Creo que estas personas lo hacen no por maldad, sino como una muestra de esa urgente Navidad que necesitan se dé en sus corazones. Sólo el hombre desolado se enoja o molesta por la alegría que viven los demás. El hombre que vive en inconformidad o soledad, no desea ser parte de aquello que congrega y une. Todos deseamos una Navidad, es decir, el nacimiento del Amor, la Luz, la Vida y la Verdad en nuestras existencias; pero son pocos los que al igual que los pastores tiene la suficiente humildad para inclinarse ante la estrecha gruta que, como en Belén, cobija al Bien, a Dios mismo.
Que esta Navidad, sea como sea la hayamos vivido, nos sirva para enderezar los corazones, romper los malos hábitos, corregir los defectos y crecer en las virtudes; teniendo para lo anterior como modelo a aquellos pocos que vivieron la primera Navidad: los pastores con su inocencia y los reyes magos con su sabiduría que los hacía buscar la Verdad; como José, el hombre justo, que sin entender los designios de Dios puso toda su fe y voluntad en cumplir el plan que le tenía destinado; como Juan El Bautista, quien fue nombrado como “el mayor entre nacidos de una mujer”; como María, la llena de gracia, que siendo la más humilde sierva del Señor, fue enaltecida por los méritos de su Hijo.
Sin duda este año que está por terminar ha sido una lluvia de bendiciones por parte de Dios. En primer lugar tengo a mis papás, mis hermanas, mi sobrina y mi hermosa novia a mi lado. El trabajo también ha estado presente como una dádiva en estos años en que el desempleo inunda nuestras sociedades. Y a pesar de haber sufrido una fractura -la cual me llevó a tener una deuda económica, bueno, aun la tengo, casi finiquita-, me sentí bendecido en esos días donde el dolor físico fue muy fuerte y molesto; por primera vez en mi vida he visto como Dios nos habla a través de las molestias de salud para aconsejarnos y tomarnos de la mano.
        Espero que el próximo año pueda vivir una Navidad más cristiana, y menos centrada en otros aspectos de la vida que parecen importantes, pero que en realidad no son esenciales. Esto mismo se lo deseo a cada uno de mis seres queridos y, en realidad, a toda la humanidad.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Educación y orden.


Un par de semanas atrás vi una imagen que me dejó pensando mucho: era un policía el cual hablaba por teléfono público a su madre, a quien le decía que por fin había entrado a la universidad con gran orgullo, teniendo como paisaje a otro uniformado persiguiendo a un estudiante que protestaba.
Esta imagen nace como una crítica al sistema, el cual tiene en la policía su instrumento para aplacar las diversas manifestaciones que los universitarios (no todos realmente lo son) hacen en contra de la “imposición” de un presidente mediático como lo es Enrique Peña Nieto.
En realidad creo que muchos entran a esta corporación (en sus diversas agrupaciones: municipal, estatal y federal) como una salida a su vida de desempleados; esa vida que el mismo sistema genera y sustenta. Muchos uniformados tal vez no tuvieron la oportunidad para estudiar, ni siquiera en diversos casos la escolaridad de bachillerato.
Al caricaturista sin duda le faltó educación y preparación para entender la situación de muchos hombres y mujeres que laboran en el orden público; porque estoy seguro de algo: hay muchos policías buenos y que desean hacer su trabajo de manera limpia y consciente.
Me pongo a pensar en aquellos que critican a la policía, olvidan también que al entrar a dicho cuerpo, dejas atrás tu propia voluntad para acatar lo que te digan tus superiores: es tu trabajo. No es que el gendarme desee utilizar su macana o las balas de goma en contra de los jóvenes inconformes porque quiera hacerlo por gusto. Pero si estos últimos utilizan el pretexto de querer manifestar su desagrado en contra del nuevo presidente para poder realizar actos de vandalismo, llego a preguntarme también: ¿por qué el policía no tiene el derecho de aplicar la fuerza para restablecer el orden público? ¿O es que nos olvidamos de los que sufrieron en sus comercios los desmanes de los iracundos manifestantes?
No negaré que existan también abusos de autoridad por parte de los cuerpos policíacos  y que es algo en lo cual nunca se debería caer. Y esto último es igual de lamentable como lo son las marchas que provocan destrozos en el patrimonio público o los comercios, porque de estos mucha gente da de comer a sus familias.
Es un acto de cobardía el participar en las marchas que generan caos; cubriéndote el rostro y gritando que estás a favor de la anarquía, pero con ropa de marca: hollister, nike, adidas, polo, etc. ¡Vaya anarquistas tan capitalizados y valientes!
Estoy a favor de manifestar la inconformidad, ya sea colectiva o individual; pero estoy también en contra de juzgar el nivel educativo de aquellos que no tuvieron la oportunidad de tenerlo como lo soñaron o desearon. De igual manera no comparto la idea de atacar comercios como manera de hacerme “escuchar”. El mejor ejemplo para levantar la voz es realizar las cosas con rectitud y entereza.


NEWTOWN Y EL MUNDO.


Hace algunos días fuimos testigos de un terrible suceso que sacudió a un pequeño pueblo en el noreste de los Estados Unidos. Un joven “decidió” atacar a su madre y, no conforme con eso, a los niños de una primaria donde estudió  no muchos años antes.
     La historia parecería ser sacada de alguno de esos filmes que los gringos se pintan solos para lograr: donde las armas, los hechos funestos y los héroes son los verdaderos protagonistas. Pero en esta ocasión los héroes no tenían súper-poderes o eran agentes secretos que dominan todas las artes marciales y militares. No. En Newtown todo estaba acorde respecto a los dos primeros elementos citados, armas y hechos funestos; lo restante no.
     Lanza (apellido del joven), estaba armado de tal manera que pudo haberle hecho frente a un buen número de policías. No había tiempo para que Superman, Batman, Chuck Norris, Austin Powers o Will Smith llegaran al rescate. Quienes tomaron el lugar de “defensores de los indefensos” fueron las maestras de los niños que estudiaban en dicho instituto. Mujeres de diversas edades, tomaron la rápida decisión de detener al asesino. El costo fue alto para ellas y sus familiares.
Ojalá que este suceso nos ayude a reflexionar que hay en realidad personas que son capaces de sacrificarse por aquellos que no tienen la posibilidad de hacerlo. Hay héroes o heroínas, cuyos nombres nunca estarán en las películas que inundan nuestras carteleras; que tal vez de algún tiempo serán olvidados por los “todopoderosos” que Hollywood sabe que pueden vender como productos de consumo, pero que de seguro vivirán en la memoria de aquellos que desean un mundo mejor.
      Los niños y maestras que perdieron la vida en Newtown, sin duda alguna, son mártires de la cultura violenta en la cual nos desenvolvemos. Son víctimas de un gobierno que obtiene sus mayores ganancias a través de la venta de armas, sean de status legal o no. Y por esto último dudo que el gobierno de EUA decida tomar medidas necesarias para detener la compra de armamento por parte de sus “ciudadanos conscientes” de la importancia de la defensa personal. Simplemente no creo que pase. Hay muchos congresistas, instituciones, empresas privadas y estatales, que subsisten gracias a la muerte de miles de personas, fuera o dentro del territorio estadounidense.
     Tal vez parezca muy duro de mi parte decir que las escuetas lágrimas de Barack Obama, son igual de falsas que un billete de 8,23 dólares. Sí, creo que una de las muestras más grandes de hipocreía que he visto o conocido; tal vez Obama le pidió consejos a Nixon o Clinton. No puedo creer que se atreva a decir que su país, aquel que en su persona se encarna, esté de luto y lleno de dolor por lo sucedido, cuando él promueve la muerte de miles de niños en otras partes del mundo: sirios, palestinos, mexicanos, vietnamitas, etc. La lista es demasiado larga.
     La reacción que tuvo Lanza, sea de origen patológico o no, nos muestra que hemos perdido tanto respeto por la vida humana, que incluso los más indefensos están expuestos a la peor de las barbaridades.  Pero aun así, creo que podemos hacer algo, iniciando en nuestras familias. La violencia que se muestra en nuestros periódicos, televisores y en internet, tiene su origen en nuestras casas, donde los padres se han olvidado de los hijos, los cuales viven expuestos a infinidades de medios que promueven el odio a uno mismo y la sociedad.
     Pidamos por los familiares de todos aquellos que fallecieron en Newtown. Pidamos incesantemente por nuestras familias, por nuestras naciones. Oremos para alcanzar la paz.

lunes, 3 de octubre de 2011

El arte de amar al que estamos llamados.

Hoy me gustaría compartir un extracto del libro "El arte de amar" de Erich Fromm, esperando que les guste y les sea de todo provechoso.

"Tener fe requiere coraje, la capacidad de correr un riesgo, la disposición a aceptar incluso el dolor y la desilusión. Quien insiste en la seguridad y la tranquilidad como condiciones primarias de la vida no puede tener fe; quien se encierra en un sistema de defensa, donde la distancia y la posesión constituyen los medios que dan seguridad, se convierte en un prisionero. Ser amado, y amar, requiere coraje, la valentía de atribuir a ciertos valores fundamental importancia -y de dar el salto y apostar todo a esos valores-.

Ese coraje es muy distinto de la valentía a la que se refirió el famoso fanfarrón Mussolini cuando utilizó el lema "vivir peligrosamente". Su tipo de coraje es el coraje del nihilismo. Está arraigado en una actitud destructiva hacia la vida, en la voluntad de arriesgar la vida porque uno es incapaz de amarla. El coraje de la desesperación es lo contrario del coraje del amor, tal como la fe en el poder es lo opuesto de la. fe en la vida.

¿Hay algo que deba practicarse en relación con la fe y el valor? Indudablemente, la fe puede practicarse a cada momento. Requiere fe criar a un niño; se necesita fe para dormirse, para comenzar cualquier tarea. Pero todos estamos acostumbrados a tener ese tipo de fe. Quien no la posee, sufre enorme angustia por su hijo, por su insomnio, o por su incapacidad para realizar cualquier trabajo productivo; o es suspicaz, se abstiene de acercarse a nadie, o es hipocondríaco o incapaz de hacer planes a largo plazo. Mantener la propia opinión sobre una persona, aunque la opinión pública o algunos hechos imprevistos parezcan invalidarla, mantener las propias convicciones aunque éstas no sean populares: todo eso requiere fe y coraje. Tomar las dificultades, los reveses y penas de la vida como un desafío cuya superación nos hace más fuertes, y no como un injusto castigo que no tendríamos que recibir nosotros, requiere fe y coraje.

La práctica de la fe y el valor comienza con los pequeños detalles de la vida diaria. El primer paso consiste en observar cuándo y dónde se pierde la fe, analizar las racionalizaciones que se usan para soslayar esa pérdida de fe, reconocer cuándo se actúa cobardemente y cómo se lo racionaliza. Reconocer cómo cada traición a la fe nos debilita, y cómo la mayor debilidad nos lleva a una nueva traición, y así en adelante, en un círculo vicioso. Entonces reconoceremos también que mientras tememos conscientemente no ser amados, el temor real, aunque habitualmente inconsciente, es el de amar. Amar significa comprometerse sin garantías, entregarse totalmente con la esperanza de producir amor en la persona amada. El amor es un acto de fe, y quien tenga poca fe también tiene poco amor. ¿Es posible decir algo más acerca de la práctica de la fe? Quizás otro podría hacerlo; si yo fuera poeta o predicador, podría intentarlo. Pero puesto que no soy ni lo uno ni lo otro, no puedo ni siquiera intentar decir algo más sobre la práctica de la fe, pero estoy seguro de que cualquiera realmente interesado puede aprender a tener fe como un niño aprende a caminar."

martes, 9 de agosto de 2011

Viajando por el mundo, viajando por el interior de cada uno.

Hoy quiero colocar algunas imágenes que fui descubriendo al azar. Las imágenes pueden ser medios esplendorosos para poder decir muchas cosas que no podemos expresar en palabras. Ahora quiero poner algunas sobre paisajes.

















sábado, 23 de julio de 2011

Noruega y otros lares.

Lo que ha pasado en Noruega nos deja varias lecciones por aprender. En primer lugar, que este mundo se ha vuelto demasiado intolerante. Cualquier lugar, incluso la pacífica Oslo, está en la mira de un ataque que nos hace ver lo que es capaz el hombre en su máxima expresión de barbarie.
Lamentablemente como leí en un periódico no hace mucho, en México, los asesinatos múltiples están al orden del día. Ya nada, o muy poco, nos sorprende a los mexicanos cuando leemos o escuchamos en las noticias que 20 personas han sido asesinadas en un bar, o en una cancha de futbol.
Pero que en Noruega, un país reconocido por su gente tranquila, por no decir, hasta escueta en su forma de ser, se dé un ataque terrorista con bomba y un loco armado ande matando a diestra y siniestra a jóvenes que se encontraban reunidos en una pequeña isla, es triste y vergonzoso.
A veces creo que se vislumbra un mundo demasiado lleno de odio, más aun, en los próximos años, donde el desempleo, el hambre, la lucha por los combustibles, un sistema educativo que no le interesa la parte humana de los estudiantes, gobiernos totalitarios o corruptos producirán la lucha entre hermanos, ahora sí, sin cuartel. Estamos inmersos en una vida donde todo mundo es ya culpable; la mayoría de la gente se mira con desconfianza. Todos pueden ser nuestros enemigos, incluso aquellos que se dicen amigos. ¡Qué lamentable!
Pero no quiero dejarme llevar por este pensamiento, la verdad no quiero, deseo creer en el hombre, en la bondad que radica en él, en su capacidad de amar al prójimo. Creo que sí es posible un mundo mejor, tal vez no a corto plazo, pero no muy lejano.
Además estoy completamente seguro que existen lugares “edénicos”, donde uno puede caminar a las 3 am sin miedo de ser atrapado por ladronzuelos. Lo anterior me lo han confirmado :)

lunes, 11 de julio de 2011

Goles, trompetas, inseguridad y lluvia.

Ayer por la tarde el país se convulsionó con la victoria que logró el equipo Sub 17 en la copa mundial de su categoría. Vi el partido y lo disfrute. Es increíble como unos jovencitos pueden dar un buen espectáculo, mucho mejor que el que dan los considerados mejores futbolistas de nuestro querido México. O incluso apasionan más con su juego que otros equipos que ahorita disputan la Copa América.

Pero a lo que quiero llegar es a lo siguiente: el país ha olvidado por algún momento todo el lastre que está sufriendo a causa de los problemas que se producen por la falta de seguridad y funcionamiento del Estado de derecho.

Después del partido salí a caminar por el centro de la ciudad, al saber que habría gente festejando por el triunfo de la selección, creí que no sería malo dar un paseo por la noche. En efecto, en unos 10 minutos empezó el estruendo de cláxones y trompetas, acompañados por infinidad de gritos patrióticos y banderas nacionales.

Amigos, primos, tíos, hermanos, hermanas, parejas, etc. salieron a lo que se podría considerar el Ángel de la Independencia de nuestra ciudad: la fuente de la alameda encumbrada por la estatua de Fco. García Salinas, a quien no le podía faltar una bandera entre sus brazos.

No me uní a los festejos, simplemente los observaba mientras caminaba, tenía cosas en que pensar, pero aunque no soy una de esas personas que les gusta celebrar de manera tan estrepitosa, sentía empatía por quienes lo hacían.

En verdad se necesitan buenos momentos para aminorar el dolor de tanta injusticia que existe en México. El fútbol es de las pocas cosas que logra que la gente olvide sus preocupaciones económicas y sociales.

Pero lamentablemente la euforia durará unos días, y todo volverá a su cauce natural. Creo que es aquí donde deberíamos pensar que así como esos chicos que logran un triunfo merecido, todos los ciudadanos que quieren un lugar mejor para vivir también se merecen un país tranquilo y justo.

En un periódico de circulación nacional hacían elogio del triunfo mexicano a través de una caricatura que tiene mucho que analizar. En él se veía el estadio Azteca de lejos y de él salían frases de los aficionados con un menudo y fluido lenguaje lleno de términos referentes al narco: “Los ejecutaron 2-0”… “Han tomado la plaza”… entre otros… en fin, que estamos empapados hasta los huesos del narco y hasta el futbol no puede salvarse por un día.

El paisaje ha sido muy pintoresco y sobre todo ruidoso. La música y gritos han cesado muy tarde. No han sido molestos para que pueda dormir. Y eso se debe a que la lluvia hizo acto de presencia y el ruido que produce cuando cae tiende a arrullarme.

viernes, 1 de julio de 2011

Hoy no me siento del todo dispuesto a hablar o escribir, ni siquiera le pondré título a este post... quiero dejar aquí un hermoso poema que una vez escuche en una conferencia, y el cual puede servirles de gran apoyo para esos momentos difíciles en los cuales se desea seguir teniendo fe, esperanza y mucho amor.

“Si para recobrar lo recobrado,
debí perder primero lo perdido.
Si para conseguir lo conseguido,
tuve que soportar lo soportado.
Si para estar ahora enamorado,
fue menester haber estado herido.
Tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.
Porque después de todo he comprobado,
que no se goza bien de lo gozado,
sino después de haber padecido.
Porque después de todo he comprendido,
que lo que el árbol tiene de florido,
viene de lo que tiene sepultado”.

martes, 21 de junio de 2011

Imitación de Cristo IV.

Capítulo 4

De la prudencia en las acciones

1. No se debe dar crédito a cualquier palabra ni a cualquier espíritu; mas con prudencia y espacio se deben, según Dios, examinar las cosas.
¡Oh dolor! Muchas veces se cree y se dice más fácilmente del prójimo el mal que el bien ¡Tan flacos somos!
Mas los varones perfectos no creen de ligero cualquier cosa que les cuentan, porque saben ser la flaqueza humana presta al mal y muy deleznable en las palabras.

2. Gran sabiduría es no ser el hombre inconsiderado en lo que ha de hacer, ni porfiado en su propio sentir.
A esta sabiduría también pertenece no creer a cualesquiera palabras de hombres, ni decir luego a los otros lo que oye o cree.
Toma consejo del hombre sabio y de buena conciencia; y apetece más ser enseñado de otro mejor, que seguir tu parecer.
La buena vida hace al hombre sabio, según Dios, y experimentado en muchas cosas.
Cuanto alguno fuere más humilde en sí y más sujeto a Dios, tanto más sabio y sosegado será en todo.

miércoles, 15 de junio de 2011

De México y sus dolencias.

¿Por qué México está sufriendo una situación extrema en cuanto a la violencia interna? Muchos se hacen esa pregunta; otros ni siquiera les interesa hacérsela. No voy a decir que unos están bien y otros mal; lo único que quiero comentar es un simple punto de vista muy sencillo, una respuesta que tal vez a muchos no les pueda cuadrar, y la verdad tampoco espero que así sea.

Creo que México está pasando esta situación por un motivo especial: el primero es, que en gran parte hemos sido los mismos provocadores de la misma. Hemos permitido que la corrupción penetre tanto a las instituciones políticas, que es casi imposible erradicar; este mal ya tiene más de un siglo; es casi por así decirlo, una herencia que nos quedó de la época virreinal. Muchos son los detractores del actual gobierno, el cual no ha podido sacar el mal de los gobiernos municipales, estatales y federal. No negaré que nuestro presidente y colaboradores han hecho cosas pésimas, sobre todo para la economía de los mexicanos, pero tampoco creo que sea posible eliminar la corrupción en 6 años. El proceso deberá ser largo, y lamentablemente, doloroso. Si deseamos que nuestro país aplique la ley “como Dios manda”, entonces hay que ser más conscientes al elegir a nuestros candidatos, nuestro partido de preferencia y no dejarnos llevar por la clásica desidia mexicana, la cual tiene por lema “mientras a mi no me afecte, todo está bien”.

Somos una sociedad desintegrada; realmente no actuamos como una nación, en la cual sus participantes son siempre conocedores de lo que les conviene para un mejor vivir, y luchan para alcanzarlo. Y para no caer en provocaciones anárquicas, aclaro que luchar no es crear revoluciones, huelgas, manifestaciones masivas; no, desde mi punto de vista, el luchar por el bien común es saber ser consecuente. Si nos equivocamos, corregir; si acertamos, proseguir en el bien.

La corrupción no sólo se vive dentro de la política. Incluso es necesario reafirmar que el principal peligro nace desde el seno familiar, donde se ha perdido el total respeto por las figuras paterna y materna. Donde los hijos a ejemplo de muchos padres, nacen con la idea de conseguir todo lo que desean sin importarles el precio.

Es muy triste ver las noticias y darte cuenta todo lo malo que sucede en nuestro alrededor, y eso no importando si pasa a 4 mil kilómetros, pero los medios de comunicación acortan las distancias, y lo lejano se convierte en el entorno cuasi inmediato. Y para colmo después de ver las noticias, todo termina con un “buen provecho”, o un “buenas noches”. Al final no sabes si reír por el sincero cinismo de los noticieros, o porque “llorar (por tristeza) ya ni es bueno”

Sin duda alguna cada país tiene sus propios problemas, desde lo político y económico, pero creo que el peor de todos los problemas colectivos es cuando entre los mismos ciudadanos se da una matanza, que tiene tintes de genocidio.

Aun a pesar de todo espero que por muy fuerte que sea el proceso para finiquitar con la violencia y la corrupción en México se pueda cumplir. Quiero ser alguien que siga creyendo que hay más cosas buenas que malas.

Se acercan las elecciones presidenciales el próximo año. El paisaje no se ve muy alentador al contemplar de manera objetiva los candidatos más importantes. Pero bueno, sobre esto se podrá escribir un texto más largo.

viernes, 10 de junio de 2011

Imitación de Cristo III.

Capítulo 3

De la doctrina de la Verdad

1. Bienaventurado aquel a quien la Verdad por sí misma enseña, no por figuras y voces que se pasan, sino así como es.
Nuestra estimación y nuestro sentimiento a menudo nos engañan y conocen poco.
¿Qué aprovecha la gran curiosidad de saber cosas oscuras y ocultas, pues que del no saberlas no seremos en el día del juicio reprendidos?
Gran locura es que, dejadas las cosas útiles y necesarias, entendemos con gusto en las curiosas y dañosas. Verdaderamente, teniendo ojos, no vemos.
¿Qué se nos da de los géneros y especies de los lógicos?

Aquel a quien habla el Verbo eterno, de muchas opiniones se desembaraza.
De este Verbo salen todas las cosas. Y todas predican este Uno, y este es el "Principio que nos habla" (Jn 8,25).

Ninguno entiende o juzga sin él rectamente.
Aquel a quien todas las cosas le fueren uno, y las trajere a uno, y las viere en uno, podrá ser estable y firme de corazón y permanecer pacífico en Dios.
¡Oh Dios, que eres la Verdad! Hazme permanecer uno contigo en caridad perpetua.
Enójame muchas veces leer y oír muchas cosas; en ti está todo lo que quiero y deseo.
Callen todos los doctores; callen las criaturas en tu presencia: háblame tú solo.

2. Cuanto alguno fuere más unido contigo, y más sencillo en su corazón, tanto más y mayores cosas entiende sin trabajo, porque de arriba recibe la luz de la inteligencia.
El espíritu puro, sencillo y constante no se distrae, aunque entienda en muchas cosas, porque todo lo hace a honra de Dios; y esfuérzase a estar desocupado en sí de toda curiosidad.
¿Quién más te impide y molesta que la afición de tu corazón no mortificada?
El hombre bueno y devoto, primero ordena dentro de sí las obras que debe hacer de fuera. Y ellas no le llevan a deseos de inclinación viciosa; mas él las trae al albedrío de la recta razón.
¿Quién tiene mayor combate que el que se esfuerza a vencerse a sí mismo?

Y esto debería ser nuestro negocio: querer vencerse a sí mismo, y cada día hacerse más fuerte y aprovechar en mejorarse.

3. Toda la perfección de esta vida tiene consigo cierta imperfección; y toda nuestra especulación no carece de alguna oscuridad.
El humilde conocimiento de ti mismo es más cierto camino para Dios que escudriñar la profundidad de la ciencia.
No es de culpar la ciencia, ni cualquier otro conocimiento de lo que, en sí considerado, es bueno y ordenado por Dios; mas siempre se ha de anteponer la buena conciencia y la vida virtuosa.
Pero porque muchos estudian más para saber que para bien vivir, por eso yerran muchas veces, y poco o ningún fruto hacen.

4. Si tanta diligencia pusiesen en desarraigar los vicios y sembrar las virtudes como en mover cuestiones, no se harían tantos males y escándalos en el pueblo, ni habría tanta disolución en los monasterios.
Ciertamente, en el día del Juicio no nos preguntarán qué leímos, sino qué hicimos; ni cuán bien hablamos, sino cuán religiosamente vivimos.
Dime: ¿dónde están ahora todos aquellos señores y maestros que tú conociste cuando vivían y florecían en los estudios?
Ya poseen otros sus rentas, y por ventura no hay quien de ellos se acuerde. En su vida parecían algo; ya no hay de ellos memoria.

5. ¡Oh, cuán presto se pasa la gloria del mundo! Pluguiera a Dios que su vida concordara con su ciencia, y entonces hubieran estudiado y leído bien.
¡Cuántos perecen en este siglo por su vana ciencia, que cuidan poco del servicio de Dios!
Y porque eligen ser más grandes que humildes, por eso se hacen vanos en sus pensamientos.
Verdaderamente es grande el que tiene gran caridad.
Verdaderamente es grande el que se tiene por pequeño y tiene en nada la más encumbrada honra.
Verdaderamente es prudente el que "todo lo terreno tiene por estiércol para ganar a Cristo" (Flp 3,8).

Y verdaderamente es sabio el que hace la voluntad de Dios y deja la suya.