sábado, 23 de julio de 2011

Noruega y otros lares.

Lo que ha pasado en Noruega nos deja varias lecciones por aprender. En primer lugar, que este mundo se ha vuelto demasiado intolerante. Cualquier lugar, incluso la pacífica Oslo, está en la mira de un ataque que nos hace ver lo que es capaz el hombre en su máxima expresión de barbarie.
Lamentablemente como leí en un periódico no hace mucho, en México, los asesinatos múltiples están al orden del día. Ya nada, o muy poco, nos sorprende a los mexicanos cuando leemos o escuchamos en las noticias que 20 personas han sido asesinadas en un bar, o en una cancha de futbol.
Pero que en Noruega, un país reconocido por su gente tranquila, por no decir, hasta escueta en su forma de ser, se dé un ataque terrorista con bomba y un loco armado ande matando a diestra y siniestra a jóvenes que se encontraban reunidos en una pequeña isla, es triste y vergonzoso.
A veces creo que se vislumbra un mundo demasiado lleno de odio, más aun, en los próximos años, donde el desempleo, el hambre, la lucha por los combustibles, un sistema educativo que no le interesa la parte humana de los estudiantes, gobiernos totalitarios o corruptos producirán la lucha entre hermanos, ahora sí, sin cuartel. Estamos inmersos en una vida donde todo mundo es ya culpable; la mayoría de la gente se mira con desconfianza. Todos pueden ser nuestros enemigos, incluso aquellos que se dicen amigos. ¡Qué lamentable!
Pero no quiero dejarme llevar por este pensamiento, la verdad no quiero, deseo creer en el hombre, en la bondad que radica en él, en su capacidad de amar al prójimo. Creo que sí es posible un mundo mejor, tal vez no a corto plazo, pero no muy lejano.
Además estoy completamente seguro que existen lugares “edénicos”, donde uno puede caminar a las 3 am sin miedo de ser atrapado por ladronzuelos. Lo anterior me lo han confirmado :)

lunes, 11 de julio de 2011

Goles, trompetas, inseguridad y lluvia.

Ayer por la tarde el país se convulsionó con la victoria que logró el equipo Sub 17 en la copa mundial de su categoría. Vi el partido y lo disfrute. Es increíble como unos jovencitos pueden dar un buen espectáculo, mucho mejor que el que dan los considerados mejores futbolistas de nuestro querido México. O incluso apasionan más con su juego que otros equipos que ahorita disputan la Copa América.

Pero a lo que quiero llegar es a lo siguiente: el país ha olvidado por algún momento todo el lastre que está sufriendo a causa de los problemas que se producen por la falta de seguridad y funcionamiento del Estado de derecho.

Después del partido salí a caminar por el centro de la ciudad, al saber que habría gente festejando por el triunfo de la selección, creí que no sería malo dar un paseo por la noche. En efecto, en unos 10 minutos empezó el estruendo de cláxones y trompetas, acompañados por infinidad de gritos patrióticos y banderas nacionales.

Amigos, primos, tíos, hermanos, hermanas, parejas, etc. salieron a lo que se podría considerar el Ángel de la Independencia de nuestra ciudad: la fuente de la alameda encumbrada por la estatua de Fco. García Salinas, a quien no le podía faltar una bandera entre sus brazos.

No me uní a los festejos, simplemente los observaba mientras caminaba, tenía cosas en que pensar, pero aunque no soy una de esas personas que les gusta celebrar de manera tan estrepitosa, sentía empatía por quienes lo hacían.

En verdad se necesitan buenos momentos para aminorar el dolor de tanta injusticia que existe en México. El fútbol es de las pocas cosas que logra que la gente olvide sus preocupaciones económicas y sociales.

Pero lamentablemente la euforia durará unos días, y todo volverá a su cauce natural. Creo que es aquí donde deberíamos pensar que así como esos chicos que logran un triunfo merecido, todos los ciudadanos que quieren un lugar mejor para vivir también se merecen un país tranquilo y justo.

En un periódico de circulación nacional hacían elogio del triunfo mexicano a través de una caricatura que tiene mucho que analizar. En él se veía el estadio Azteca de lejos y de él salían frases de los aficionados con un menudo y fluido lenguaje lleno de términos referentes al narco: “Los ejecutaron 2-0”… “Han tomado la plaza”… entre otros… en fin, que estamos empapados hasta los huesos del narco y hasta el futbol no puede salvarse por un día.

El paisaje ha sido muy pintoresco y sobre todo ruidoso. La música y gritos han cesado muy tarde. No han sido molestos para que pueda dormir. Y eso se debe a que la lluvia hizo acto de presencia y el ruido que produce cuando cae tiende a arrullarme.

viernes, 1 de julio de 2011

Hoy no me siento del todo dispuesto a hablar o escribir, ni siquiera le pondré título a este post... quiero dejar aquí un hermoso poema que una vez escuche en una conferencia, y el cual puede servirles de gran apoyo para esos momentos difíciles en los cuales se desea seguir teniendo fe, esperanza y mucho amor.

“Si para recobrar lo recobrado,
debí perder primero lo perdido.
Si para conseguir lo conseguido,
tuve que soportar lo soportado.
Si para estar ahora enamorado,
fue menester haber estado herido.
Tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.
Porque después de todo he comprobado,
que no se goza bien de lo gozado,
sino después de haber padecido.
Porque después de todo he comprendido,
que lo que el árbol tiene de florido,
viene de lo que tiene sepultado”.