domingo, 27 de marzo de 2011

Oración de Salomón.

Hoy tenía pensado hacer un texto sobre las declaraciones de varios mandatarios de gobierno que me parecieron muy peculiares (de esto escribiré pronto).
Al final he deseado dejar para quienes pasen por aquí una oración hermosa que dirigió Salomón a Dios, y que espero sea de mucha utilidad espiritual para quienes la lean. Por último, les pido una oración por mi, se los agradecería mucho.

"Dios de los Padres y Señor misericordioso, que hiciste todas las cosas con tu palabra,
y con tu Sabiduría formaste al hombre, para que dominara a los seres que tú creaste, para que gobernara el mundo con santidad y justicia e hiciera justicia con rectitud de espíritu: dame la Sabiduría, que comparte tu trono, y no me excluyas del número de tus hijos.
Porque yo soy tu servidor y el hijo de tu servidora, un hombre débil y de vida efímera, de poca capacidad para comprender el derecho y las leyes; y aunque alguien sea perfecto entre los hombres,
sin la Sabiduría que proviene de ti, será tenido por nada.

Tú me preferiste para que fuera rey de tu pueblo y juez de tus hijos y de tus hijas. Tú me ordenaste construir un Templo sobre tu santa montaña y un altar en la ciudad donde habitas, réplica del santo Tabernáculo que habías preparado desde el principio.

Contigo está la Sabiduría, que conoce tus obras y que estaba presente cuando tú hacías el mundo;
ella sabe lo que es agradable a tus ojos y lo que es conforme a tus mandamientos.
Envíala desde los santos cielos, mándala desde tu trono glorioso,
para que ella trabaje a mi lado y yo conozca lo que es de tu agrado: así ella, que lo sabe y lo comprende todo, me guiará atinadamente en mis empresas y me protegerá con su gloria.
Entonces, mis obras te agradarán, yo gobernaré a tu pueblo con justicia
y seré digno del trono de mi padre.
¿Qué hombre puede conocer los designios de Dios o hacerse una idea de lo que quiere el Señor?
Los pensamientos de los mortales son indecisos y sus reflexiones, precarias, porque un cuerpo corruptible pesa sobre el alma y esta morada de arcilla oprime a la mente con muchas preocupaciones.
Nos cuesta conjeturar lo que hay sobre la tierra, y lo que está a nuestro alcance lo descubrimos con esfuerzo; pero ¿quién ha explorado lo que está en el cielo?
¿Y quién habría conocido tu voluntad si tú mismo no hubieras dado la Sabiduría
y enviado desde lo alto tu santo espíritu?
Así se enderezaron los caminos de los que están sobre la tierra, así aprendieron los hombres lo que te agrada y, por la Sabiduría, fueron salvados".

Amen.


sábado, 19 de marzo de 2011

De un hombre bueno y justo.

Hoy se celebra la fiesta universal, dentro de la Iglesia Católica, de San José. Esposo de María y padre adoptivo de Cristo. Siendo totalmente sincero, el poder escribir algo digno de él me sería una tarea muy grande y larga, pero al menos quiero poder plasmar unos cuantos pensamientos que me provoca este personaje tan enigmático, pero a la vez tan lleno de humildad y sabiduría.

El cristiano tiene como figura central y luz de su vida a Jesucristo. Él es a quien seguimos. La Virgen María y los Santos son ejemplos de especial reflexión y meditación para nosotros, por el hecho de que ellos fueron fieles en el camino que lleva a Cristo y que es Él mismo. Dentro de las figuras bíblicas que más me han llamado la atención y, sobretodo, más me han conmovido, la de San José me es especial. Hombre sencillo, de pocas palabras, pero cuyo ejemplo es testimonio vivo y firme para todo creyente.

De lo que sabemos de Él es que era de la casa de David, de la cual ya se había profetizado nacería el Mesías de Israel. La realidad de José estaba alejada de los palacios y los grandes honores que poseía el rey profeta David; José era un carpintero. Me imagino a José como un joven de 20 a 30 años. No estoy muy de acuerdo de la imagen que se tiene de él como un señor ya entrado en canas y la chochez. Creo que era un muchacho trabajador, entregado a su oficio con sumo esmero. Y tal vez muchos se pueden preguntar, ¿qué ejemplo puede darnos un carpintero sobre lo que es la humildad y la sabiduría? Mucho, y especialmente él.

Dios al elegir a María como madre de su Hijo, escogió a la obra maestra de sus manos. Ella estaba destinada a ser la madre del que es Camino, Verdad y Vida para los hombres. Ella llevo en su seno al que es el Amor mismo encarnado. Pero Dios siempre actúa de manera ordenada. Era necesario que María tuviera un esposo, y dentro de todos los hombres ricos, adinerados, con honores y títulos, tomó a José para encargarle la tarea de cuidar a la madre de su Hijo, el nuevo Adán, y a la nueva Eva. Menuda tarea que Dios puso sobre los hombros del carpintero.

¿Qué hizo José? Tuvo miedo, incertidumbre, desilusión. Al saber que María estaba embarazada de seguro se sintió abrumado. Pero sabiendo Dios que somos débiles de mentes e inseguros en nuestros pensamientos, le concedió a José, el hombre justo, la revelación de la salvación del mundo a través del Bebé que esperaba su amada.

Recordemos aquí que de José no tenemos palabras textuales, pero si obras precisas y contundentes. Tomó a María como esposa; cuido de ella cuando en Belén fue el momento del alumbramiento; obedeció sin tardanza al Señor cuando le ordenó que partiera con su mujer y el niño a Egipto, ya que los hombres de corazón oscuro y obstinado por el pecado deseaban darle muerte a Jesús; también estuvo impaciente y triste al no poder encontrar al niño cuando se extravió en Jerusalén, y junto con María no descanso hasta poder encontrarlo.

Dentro de todo lo anterior podemos ver por qué José fue hombre justo. Su silencio es el reflejo de un alma entregada a la voluntad de Dios. Es el hombre silencioso el que sabe escuchar las inspiraciones divinas. Su obediencia a las órdenes de Dios cuando le habló. Y su humildad y amor por Jesús y María lo llevaron a convertirse de seguro en el hombre y carpintero más feliz del mundo. Como dijimos más arriba: José no tuvo tesoros para María y Jesús, pero sí tuvo templanza, honradez, fortaleza, voluntad y amor.

Recuerdo una lectura que hice de Mons. Fulton J. Sheen, quien decía que José fue el carpintero que tuvo a su cuidado al que fue el diseñador y carpintero del universo. Qué hermosa imagen. Quien creó el cielo, las estrellas, los mares y todo ser viviente, es tomado en custodia terrena por un hombre sencillo y justo, el cual enseñó a la Sabiduría misma, el arte de tallar la madera. José instruyó a Jesús para que se ganara, como cualquier otra persona, el sustento diario y el de su madre para cuando él ya no estuviera con ellos.

Busquemos meditar la figura de San José. Pidámosle que interceda ante nuestro Salvador para que también podamos escuchar a Dios como él lo hizo. Agradezcámosle su disposición por haber cuidado y protegido a María y Jesús. Seamos hombres, de voluntad y disposición para obedecer y actuar en un mundo donde el amor es cada vez más una palabra sin sentido y hueca.

San José, ruega por nosotros.

domingo, 13 de marzo de 2011

Adios a la filosofía... y a la historia también.

Hoy quisiera hacer referencia a un tema el cual creo que a todos nos debería interesar aunque sea un poco. No hace mucho, a nuestros dirigentes políticos y educativos se les ocurrió la idea de eliminar, de forma pausada y discreta, de la currícula escolar aquellas materias ligadas a las humanidades. Tanto la filosofía y sus disciplinas, como la ética, la lógica y la estética han sido borradas del mapamundi académico.

¿Por qué esto debe ser de nuestra incumbencia? Simple y sencillamente por que es un atentado contra la educación de los jóvenes. Pareciese que a nuestro gobierno le es grato tener estudiantes y profesionistas sin las herramientas humanísticas, las cuales nos hacen personas con una mayor perspectiva de raciocinio, reflexión y crítica ante los hechos pasados y presentes.

Pensemos qué será de aquellos a los cuales se les omite la oportunidad de tomar clases de filosofía, la cual siempre ha sido considerada como la ciencia madre; aquella que nos lleva a preguntarnos sobre nuestros anhelos y pensamientos más profundos y esenciales como género humano. La filosofía nos conduce a entender los cuestionamientos que siempre han sido fundamentales para el desarrollo del hombre: desde la "existencia, el conocimiento, la verdad, la moral, la belleza, la mente, el lenguaje y la divinidad."

Vemos que a nuestro sistema educativo le conviene y le sobran justificaciones para crear una nueva generación de universitarios con bases técnicas muy avanzadas, con métodos novedosos para hacer contratos comerciales y aumentar sus relaciones sociales, pero sin ninguna pizca de razonamiento. Estamos formado personas sin madurez intelectual.

Sin los fundamentos filosóficos destruimos nuestros deseos de conocer más y mejor al mundo y a nosotros mismos. Y aunado a lo anterior por ahí también ya han empezado a quitar de los programas la materia de historia, es decir, eliminaremos nuestra memoria colectiva. Y como es sabido: aquella sociedad que pierde su historia, pierde también su identidad y cultura. Al final de todo harán que seamos simples actores de un escenario impuesto por intereses de diversos grupos de poder, los cuales nos están proporcionado roles, dentro de la obra teatral, meramente mecánicos. No seremos actores protagonistas de la historia y de la sociedad, simplemente quieren que nos comportemos como autómatas, los cuales responden con júbilo al “pan y circo” que nos ofrecen, y de esta manera ser como dice el dicho “entra más callados, más bonitos”.

Ojala que esta dichosa reforma académica, no llegue a concretizarse más. Por que incluso no le podemos dar nombre de reforma; sería mejor llamarla “deforma educativa". ¿De qué depende el poner alto a esto? Tal vez no tenga una respuesta muy concreta por el momento, pero sí creo que los maestros en primer lugar deberías alzar la voz, llamar la atención de los directores y dirigentes de la educación nacional. Ya lo han hecho algunos sectores, especialmente en la UNAM. Falta que los demás sectores educativos, tanto privados como públicos, demos un paso adelante.

Me da un escalofrío pensar de lo que será de las próximas generaciones, las de mis hijos, sobrinos y nietos. Mucho se habla de dejar a nuestros descendientes un planeta mejor cuidado, con el menor daño posible ecológicamente hablando, cuya capa de ozono pueda ser en lo posible restaurada; pero estamos dejando atrás el darles un mundo académicamente mejor conformado, donde las ideas y reflexiones de las personas se escaparán porque la capa de ozono de sus mentes estará más dañada que la de nuestro planeta, y esto proporcionará que sus pensamientos se escapen sin la menor oportunidad de retenerlos.

Todos estamos llamados desde nuestra propia naturaleza a desarrollar el amor por la sabiduría.

sábado, 5 de marzo de 2011

Renaciendo

Hasta hace poco tiempo comprendí que existen diversos nacimientos en nuestra vida. Lo anterior me ha quedado aun más claro el día de hoy, cuando he podido asistir al bautizo de la hija de un primo.

La misa se celebró en una pequeña capilla, dedicada al protomártir mexicano San Felipe de Jesús; y no puedo dejar de mencionar que me siento muy ligado a dicho templo, ya que durante mucho tiempo fue para mí un refugio en momentos difíciles que viví en mi época de estudiante universitario. Dicha iglesia queda a uno 10 minutos caminando de la facultad de Historia. Recuerdo que cuando tenía la oportunidad de ir durante al receso entre clases, me sentaba afuera del templo y buscaba un respiro, un alivio, un apoyo espiritual para esos difíciles tiempos emocionales que durante los últimos años de licenciatura experimenté.

El regresar a dicha iglesia, y en especial como dije al principio, debido al bautismo del que fui testigo, me hizo pensar en como dentro de nuestra vida espiritual estamos siempre llamados a estar renaciendo. Pero muchos pueden preguntarse: ¿renacer a qué o por qué?

En primero lugar el bautismo es un sacramento vital para entrar en comunicación con Dios. Es el sello que te une a la heredad de los hijos de Dios. Ya desde el antiguo Israel se había impuesto a la circuncisión como el símbolo de pertenencia a pueblo de Moisés y los profetas. Cristo hace lo mismo. Renueva el antiguo símbolo por uno nuevo: el bautismo. Es por medio de este sacramento en que se nos borra el pecado original que hemos adquirido por la culpa de nuestros primeros padres, y que nos aleja de la gracia de Dios; pero es a través de sacramento bautismal en que recobramos la gracia perdida y nos incorporamos al nuevo pueblo de Dios: la Iglesia.

Ahora bien, este nacimiento espiritual puede ser despreciado por el hombre en el momento en que durante su vida va dando entrada al pecado. El pecado no es otra cosa que perder la gracia divina y apartarse de Dios. Esto pasa muchas veces en nuestro peregrinaje terrenal. Cada vez que hacemos un mal, y no me refiero sólo a matar, robar, cometer adulterio, etc. No, me dirijo también a esas cosas que tal vez parezcan intranscendentes, que no se convierten en temas de escándalo social, pero que también nos alejan del Sumo Bien. Desde mentir, pensar mal de alguien, desear cosas impuras, dar paso al enojo y la ira, o incluso pequeños actos de soberbia y orgullo desenfrenado. Todo lo anterior creo que en ciertos momentos hemos dejado que nos gobiernen, pero aun así Dios mismo nos da siempre la oportunidad de arrepentirnos y, mejor aun, acercarnos de nuevo a El. Es ahí cuando renacemos, y nuestra vida se ve igual de limpia como aquel día en que fuimos bautizados.

Veamos el rostro de los bebes. Son puros. Sus miradas pueden traspasar lo más profundo de nuestra alma debido a esa pureza que radica en ellos. Creo que de esa misma manera Dios nos ve a nosotros, con ojos llenos de amor que esperan de nosotros una mirada también de inocencia. Así, si nuestro espíritu está en gracia, nosotros buscaremos aquellas cosas que ennoblezcan nuestra vida; pero si damos paso aquello que corroe el alma, entonces nuestros actos serán impíos, y estaremos muy alejados de ser como los niños.

Cada renacimiento en nuestra vida implicara la capacidad de sabernos hombres débiles, que pueden fallar y hacer cosas indebidas, pero si dejamos paso a la humildad, veremos como la vida cobra un nuevo sentido, mejor y más espiritual.

Para finalizar sólo quiero comentar que hace unos días durante una misa, un sacerdote dejó como “tarea” que cada quien investigara el día de su bautismo. Pedí a mi mamá que me diera la fecha y la respuesta fue increíble: 8 de septiembre. Ya desde hace mucho tiempo tal día tiene un significado especial para mí, y ahora mucho más, puesto que ese día fui tomado por Dios para ser su hijo, y yo le doy gracias a mi Padre Celestial por tan hermosa e infinita dádiva.