
Ayer por la tarde el país se convulsionó con la victoria que logró el equipo Sub 17 en la copa mundial de su categoría. Vi el partido y lo disfrute. Es increíble como unos jovencitos pueden dar un buen espectáculo, mucho mejor que el que dan los considerados mejores futbolistas de nuestro querido México. O incluso apasionan más con su juego que otros equipos que ahorita disputan
Pero a lo que quiero llegar es a lo siguiente: el país ha olvidado por algún momento todo el lastre que está sufriendo a causa de los problemas que se producen por la falta de seguridad y funcionamiento del Estado de derecho.
Después del partido salí a caminar por el centro de la ciudad, al saber que habría gente festejando por el triunfo de la selección, creí que no sería malo dar un paseo por la noche. En efecto, en unos 10 minutos empezó el estruendo de cláxones y trompetas, acompañados por infinidad de gritos patrióticos y banderas nacionales.
Amigos, primos, tíos, hermanos, hermanas, parejas, etc. salieron a lo que se podría considerar el Ángel de
No me uní a los festejos, simplemente los observaba mientras caminaba, tenía cosas en que pensar, pero aunque no soy una de esas personas que les gusta celebrar de manera tan estrepitosa, sentía empatía por quienes lo hacían.
En verdad se necesitan buenos momentos para aminorar el dolor de tanta injusticia que existe en México. El fútbol es de las pocas cosas que logra que la gente olvide sus preocupaciones económicas y sociales.
Pero lamentablemente la euforia durará unos días, y todo volverá a su cauce natural. Creo que es aquí donde deberíamos pensar que así como esos chicos que logran un triunfo merecido, todos los ciudadanos que quieren un lugar mejor para vivir también se merecen un país tranquilo y justo.
En un periódico de circulación nacional hacían elogio del triunfo mexicano a través de una caricatura que tiene mucho que analizar. En él se veía el estadio Azteca de lejos y de él salían frases de los aficionados con un menudo y fluido lenguaje lleno de términos referentes al narco: “Los ejecutaron 2-0”… “Han tomado la plaza”… entre otros… en fin, que estamos empapados hasta los huesos del narco y hasta el futbol no puede salvarse por un día.
El paisaje ha sido muy pintoresco y sobre todo ruidoso. La música y gritos han cesado muy tarde. No han sido molestos para que pueda dormir. Y eso se debe a que la lluvia hizo acto de presencia y el ruido que produce cuando cae tiende a arrullarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario