Lo que ha pasado en Noruega nos deja varias lecciones por aprender. En primer lugar, que este mundo se ha vuelto demasiado intolerante. Cualquier lugar, incluso la pacífica Oslo, está en la mira de un ataque que nos hace ver lo que es capaz el hombre en su máxima expresión de barbarie.Lamentablemente como leí en un periódico no hace mucho, en México, los asesinatos múltiples están al orden del día. Ya nada, o muy poco, nos sorprende a los mexicanos cuando leemos o escuchamos en las noticias que 20 personas han sido asesinadas en un bar, o en una cancha de futbol.
Pero que en Noruega, un país reconocido por su gente tranquila, por no decir, hasta escueta en su forma de ser, se dé un ataque terrorista con bomba y un loco armado ande matando a diestra y siniestra a jóvenes que se encontraban reunidos en una pequeña isla, es triste y vergonzoso.
A veces creo que se vislumbra un mundo demasiado lleno de odio, más aun, en los próximos años, donde el desempleo, el hambre, la lucha por los combustibles, un sistema educativo que no le interesa la parte humana de los estudiantes, gobiernos totalitarios o corruptos producirán la lucha entre hermanos, ahora sí, sin cuartel. Estamos inmersos en una vida donde todo mundo es ya culpable; la mayoría de la gente se mira con desconfianza. Todos pueden ser nuestros enemigos, incluso aquellos que se dicen amigos. ¡Qué lamentable!
Pero no quiero dejarme llevar por este pensamiento, la verdad no quiero, deseo creer en el hombre, en la bondad que radica en él, en su capacidad de amar al prójimo. Creo que sí es posible un mundo mejor, tal vez no a corto plazo, pero no muy lejano.
Además estoy completamente seguro que existen lugares “edénicos”, donde uno puede caminar a las 3 am sin miedo de ser atrapado por ladronzuelos. Lo anterior me lo han confirmado :)
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