miércoles, 2 de febrero de 2011

Busquemos hacer el bien.

Hoy no he salido de mi casa. Tenía pensado escribir sobre otra cosa, pero al final he decidido escoger el tema más ad hoc al momento. Ante el panorama de inseguridad que se desató ayer por la noche en la ciudad, ha sido mejor no buscarle como dicen por ahí “tres pies al gato”, y hacer del hogar un buker. En el trabajo nos dieron la orden de no presentarnos.; no era para menos en verdad. Exponer a los alumnos era demasiado riesgoso. Y en estos momentos han sido propicios para tratar de esclarecer ciertas dudas o pensamientos.

En un principio el ver como tus seres queridos se encuentran en peligro ante la inseguridad es algo que te deja en cierta manera con un sabor de impotencia. Muchos se preguntan qué es lo que realmente está pasando; quiénes son los verdaderos responsables de que esta situación se esté dando; cuánto tiempo durará el ambiente hostil; pero también he visto a través de las famosas redes sociales, que como hay gente indignada, hay mucha más que toma el asunto como algo incluso risible. Parece algo ya tan cultural que le damos el nombre de natural entre los mexicanos. Si pasa algo malo, hay que buscarle el lado cómico, y no tanto la solución o la respuesta. No es risible esto. Desde mi punto de vista es el momento para dejar atrás juicios o preguntas sobre quiénes son o no los responsables de la situación colectiva; es el momento de pensar más allá de lo que está sucediendo en Zacatecas, México o América. Lo realmente importante es pensar qué es lo que le esta pasando a la humanidad para que todo se esté desajustando de manera tan acelerada.

Aun sigo siendo de la idea de que el problema en raíz no es el narcotráfico, la corrupción o los delitos de menor rango. No. El problema es la falta de moral y ética que existe en una sociedad que se ha olvidado de hacer el bien y practicar la caridad. La familia como base de la sociedad y la cultura se ha ido desintegrando; es ahí donde debemos empezar a enfocarnos. El hombre y sus instituciones están destruidos porque el hombre ha empezado a desintegrar a la familia como centro de amor y fraternidad. El deseo desordenado de poder y riquezas han llevado a la actual situación mundial, donde ir incluso al trabajo se ha convertido en una actividad de alto riesgo.

Pero a pesar de todo, de lo que muchos creen que es una situación poco salvable, soy de la idea de que en el mundo hay más cosas buenas que malas. Lo que pasa es que lo bueno no es ruidoso como lo malo. Lo primero es como esa brisa que uno puede sentir por la mañana y que nos hace el despertar más grato; lo malo es como una tormenta que nos puede llegar a asustar por su fuerza, pero en verdad pienso que siempre hay más momentos y sentimientos buenos en el mundo que malos.

Oremos, pidamos que la situación en las familias y en las sociedades se resuelva según los designios de Dios, el Sumo Bien; pidamos que El nos de la sabiduría y aquellos dones que crea que son los necesarios para poder cambiar el mal por el bien; Dios realmente sabe escribir en renglones torcidos.

Elevemos nuestras plegarias por nuestras familias y las personas que sufren por la inseguridad, pero también recemos por la conversión de aquellos que provocan el mal, ellos son los más necesitados de la misericordia de Dios.

4 comentarios:

  1. Coincido contigo en que la raíz de todos estos problemas surgen por la falta de moral, de valores, de caridad. Todos estos nobles ideales los aprendemos desde la cuna, en la más excelsa de las instituciones: La familia. Hoy en día la familia está atravesando por una grave crisis. Pero, quienes tuvimos la gracia de nacer en una familia bendecida por Dios, tenemos que dar testimonio de la importancia y la fortaleza que es una familia.

    Claudia

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  2. Hola, gracias en primer lugar por publicar tu comentario. Sí en verdad hemos dejado que los ideales familiares han perdido fuerza, y claro se debe a que Dios ha sido relegado de nuestras vidas. Debemos orar y pedirle al Señor que nos dé ante todo fe, esperanza y caridad, y veremos frutos en cada persona y en la sociedad.

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  3. Oye Rob pues quiero comentarte que me gustó mucho el texto, sabes hermano, creo que tu texto es muy sincero. Yo personalmente creo que carezco de una concepción muy clara de lo que el concepto de la ética significa y creo que ese es también nuestro problema como sociedad. Ante tantos desajustes confío un poco en que la muerte es la juez más audaz y brinda a cada cuál lo que se merece. Sin embargo, quisiera ir más allá y hacer algo por mi mismo ene este momento. La oración, aquella oración que se base en el verdadero amor, la independencia, la creatividad, la generosidad, el triunfo, el servicio, el fracaso y la libertad. Es decir la oración como una actividad interminable.

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  4. Gracias por tu comentario. Te puedo decir que el concepto de ética en si no es lo importante, pues de nada nos sirve definirlo o tenerlo claro teoricamente si no nos abrimos para practicarla. Es cierto que la oracion es lo que dices y se presenta ante todos las situaciones que comentas. Es algo necesario para hacer de nosotros mejores personas, más centradas y sobre todo más humildes.
    Abrirte a la oración y al Amor, a Dios, es lo mejor que yo podría aconsejarte para hacer algo por ti mismo en estos momentos y espero que tengas frutos abundantes. Saludos,

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