Dentro de mis pasajes favoritos del Evangelio hay uno que siempre que lo escucho o leo me deja una sensación hermosa. Es el pasaje donde se narra que Jesús es buscado por uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Éste le suplica a Cristo que cure a su hija muy enferma, una niñita, se dice incluso puntualmente que tenía 12 años de edad, la cual estaba a punto de morir; el Señor como siempre fue su costumbre no dejo sin socorrer el llamado de alguien quien lo buscaba con humildad y fe. Llegando a la casa la gente está en profunda pena, puesto que la niña había muerto, pero Jesús sabiendo que lo que parecía una tragedia familiar, se convertiría en una alegría para los dolientes y un hecho más para gloria de Dios. Él mismo dice que la niña no está muerta, sólo duerme, y la gente se burla de Él, pero con Su autoridad manda sacar a todos de la habitación. Se acerca al lecho donde está postrada el cuerpo de la niña y le dice: “Talita kum”, que quiere decir: “Niña yo te digo, levántate”, y ella obedece a su Dios. ¿Por qué me conmueve tanto este pasaje? Poco a poco he podido ir viendo en él muchas cosas que nosotros podemos aprovechar para nuestra vida. No sólo admirar como Cristo hizo que una niña regresara a la vida después de que vieron sus familiares y amigos que había muerto. Veo aquí una enseñanza de Amor, de Esperanza, de Fe. De Amor por parte de Jesús que sabiendo del sufrimiento del padre de la joven y su familia se compadece de ellos. Pero no es una compasión como muchos la entendemos, de sentir lástima por el otro, no, es una compasión porque Él sabe del dolor humano. Jesús acude al llamado, mostrándonos siempre que no debemos desesperarnos, a pesar de que las cosas parezcan simplemente irremediables el atiende nuestras peticiones. Él es el mejor Médico, no sólo del cuerpo, del alma especialmente. Muchas veces parece que nosotros estamos como esa pequeña niña, convalecientes, sin remedio, y que moriremos sin asistencia, pero no me refiero a una muerte física, porque es normal que muchos estén con buena salud de cuerpo, pero su alma está en agonía. Él nos ama y quiere salvarnos. Él nos creo y no quiere que muramos; Él nos ama tanto que quiere darnos vida eterna.
Esperanza hemos de aprender a tener, ya que Dios nos demuestra que nunca es tarde para salvar a alguien. En este caso es por la intercesión del jefe de la sinagoga, es él quien ora por su hija ante Cristo. Nuestros ruegos pueden ser útiles para la salvación de un alma, ya sea de nuestros familiares o de algún amigo, incluso de un desconocido. Debemos ser personas de oración para con los demás, y no sólo estar pensando en nuestras necesidades, que en muchas ocasiones son muy egoístas. La oración es fuente de salvación. La oración es universal. Es una arma tan poderosa que ayuda a liberar a aquellos que están sumergidos en tinieblas, en oscuridad.
Y la enseñanza de Fe. De sabernos amados y queridos por Dios. De que Él nunca nos abandona, incluso en esos momentos de incertidumbre. Que Cristo siempre está, como en el pasaje narrado arriba, al lado de nosotros, y que de seguro nos toca son Sus manos la frente, los ojos, o se acerca a nuestros oídos y nos dice ante nuestras tristezas, tentaciones, dudas y caídas: TALITA KUM.
tenia rato que no me metía a ver que tienes de nuevas. Muy interesante tu reflexión, no recuerdo este pasaje pero suena muy alentador, me daré a la tarea de buscarlo y haré para mi esta frase. Saludos.
ResponderEliminarDeberias escribir un libro, mis respetos eh. Muy buenos temas y sobre todo la forma de escribir. ATTE Laura
ResponderEliminarnunca has pensado en ser consagrado? le hacen falta a la iglesia jovenes como tu que nos hagan ver lo cercano que esta Dios sobre todo a los jovenes que no tenemos mucha esperanza
ResponderEliminarHola. La verdad en ciertos momentos sí lo he pensado. Pero tengo que decir que me siento inclinado más a la vida matrimonial, donde de igual manera que un consagrado debo buscar ser fiel a Dios y agradarle. Y lo que te puedo decir, es que no dejes de tener esperanza, sin ella nuestra vida se puede hacer árida como la tierra del desierto. La esperanza se pide, y nunca desistas de pedirla. Gracias por participar con tu comentario. Animo y cuidate.
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