Hoy se celebra la fiesta universal, dentro de
El cristiano tiene como figura central y luz de su vida a Jesucristo. Él es a quien seguimos.
De lo que sabemos de Él es que era de la casa de David, de la cual ya se había profetizado nacería el Mesías de Israel. La realidad de José estaba alejada de los palacios y los grandes honores que poseía el rey profeta David; José era un carpintero. Me imagino a José como un joven de
Dios al elegir a María como madre de su Hijo, escogió a la obra maestra de sus manos. Ella estaba destinada a ser la madre del que es Camino, Verdad y Vida para los hombres. Ella llevo en su seno al que es el Amor mismo encarnado. Pero Dios siempre actúa de manera ordenada. Era necesario que María tuviera un esposo, y dentro de todos los hombres ricos, adinerados, con honores y títulos, tomó a José para encargarle la tarea de cuidar a la madre de su Hijo, el nuevo Adán, y a la nueva Eva. Menuda tarea que Dios puso sobre los hombros del carpintero.
¿Qué hizo José? Tuvo miedo, incertidumbre, desilusión. Al saber que María estaba embarazada de seguro se sintió abrumado. Pero sabiendo Dios que somos débiles de mentes e inseguros en nuestros pensamientos, le concedió a José, el hombre justo, la revelación de la salvación del mundo a través del Bebé que esperaba su amada.
Recordemos aquí que de José no tenemos palabras textuales, pero si obras precisas y contundentes. Tomó a María como esposa; cuido de ella cuando en Belén fue el momento del alumbramiento; obedeció sin tardanza al Señor cuando le ordenó que partiera con su mujer y el niño a Egipto, ya que los hombres de corazón oscuro y obstinado por el pecado deseaban darle muerte a Jesús; también estuvo impaciente y triste al no poder encontrar al niño cuando se extravió en Jerusalén, y junto con María no descanso hasta poder encontrarlo.
Dentro de todo lo anterior podemos ver por qué José fue hombre justo. Su silencio es el reflejo de un alma entregada a la voluntad de Dios. Es el hombre silencioso el que sabe escuchar las inspiraciones divinas. Su obediencia a las órdenes de Dios cuando le habló. Y su humildad y amor por Jesús y María lo llevaron a convertirse de seguro en el hombre y carpintero más feliz del mundo. Como dijimos más arriba: José no tuvo tesoros para María y Jesús, pero sí tuvo templanza, honradez, fortaleza, voluntad y amor.
Recuerdo una lectura que hice de Mons. Fulton J. Sheen, quien decía que José fue el carpintero que tuvo a su cuidado al que fue el diseñador y carpintero del universo. Qué hermosa imagen. Quien creó el cielo, las estrellas, los mares y todo ser viviente, es tomado en custodia terrena por un hombre sencillo y justo, el cual enseñó a
Busquemos meditar la figura de San José. Pidámosle que interceda ante nuestro Salvador para que también podamos escuchar a Dios como él lo hizo. Agradezcámosle su disposición por haber cuidado y protegido a María y Jesús. Seamos hombres, de voluntad y disposición para obedecer y actuar en un mundo donde el amor es cada vez más una palabra sin sentido y hueca.
San José, ruega por nosotros.
Muy buen post :D
ResponderEliminarMuchas gracias.Saludos.
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