sábado, 9 de abril de 2011

De amor y "política"

Hoy me tocó ver en la calle a 4 parejas de recién casados. Realmente se veían felices los esposos. Ojalá que siempre sea así su vida, y que se amen y respeten, siendo sus hogares bendecidos por Dios en todo.

No hace mucho se decretó en la Ciudad de México una ley, la cual despenaliza la infidelidad dentro del matrimonio. Claro, estamos hablando del matrimonio civil.

Algo que me parece muy paradójico de la sociedad en la cual vivimos, es su falta de coherencia. Se decretan leyes de todo tipo. Según nuestros legisladores todo es para bien de nuestras familias, de los ciudadanos, de los mexicanos… Lo increíble es que nuestros diputados, senadores y magistrados creen que el estar creando leyes al vapor es una solución para mejorar la vida económica, social, política y moral del país.

La cuestión sobre la infidelidad no es de índole jurídica. Es materia de carácter moral. Aquella persona que quiera serle infiel a su conyugue no necesita que le aprueben una ley para facilitarle dicho acto. Simplemente el infiel pública o privadamente lo hará. Y la persona que cree en la fidelidad del amor que se jura ante la pareja, el juez o sacerdote, siempre será practicante de la fidelidad hasta que la muerte lo separe de su pareja.

Creo que los mismos magistrados o políticos que han aprobado esta ley les demuestran a sus esposas o esposos lo que piensan del amor y de lo quebrantable que puede ser una promesa de amor. Si esto se le inculta a los hijos, imaginemos lo que ellos harán en un futuro… Queremos que nuestro país sea mejor, pero hacemos todo lo contrario. Fomentamos la eliminación de valores éticos y morales. No nos andemos quejando después de lo mal que van las cosas dentro del seno familiar, y por ende en la sociedad.

Se han aprobado leyes también que atentan contra la vida; como la ley del aborto. Ya tenemos entonces dos normas jurídicas que avalan la cultura de la muerte, así como una cultura de desintegración familiar.

Aun y con todo esto creo que siempre el valor de la vida, y el valor del amor entre aquellas personas que realmente saben lo que el amor significa, serán siempre más trascendentes que cualquier ley generada por un grupo de personas que, lamentablemente, nunca han sabido amar a sus conyugues, a sus hijos, y por supuesto, a Dios.

1 comentario:

  1. Muy bien dicho. En verdad merecemos este tipo de legisladores mediocres. Ojála que los mexicanos, independientemente de nuestro credo, REVALOREMOS y CULTIVEMOS dentro de las familias la ÉTICA y la MORAL, dos VALORES UNIVERSALES que no deben conocer ni sexo, religión, raza, preferencias partidistas, etcétera.

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