de mis estudiantes: “Si los alumnos no respetamos a los maestros es porque ellos nos han hecho así”. Vaya afirmación, y aunado a tal tesis, algo me sorprendió más, fue la “entereza” en que se dijo. ¿Será verdad que somos los maestros los iniciadores de una generación de jóvenes los cuales se han vuelto más flojos e irrespetuosos? No quiero decir que durante mi época de estudiante preparatoriano no existieran los alumnos que no respetaban al profesor, de que los había los había, pero si estaban en desacuerdo en que les llamasen la atención o estaban enojados por la mala nota que recibían en su examen, no eran tan descarados para decirle al profe que era su culpa. Se aceptaba y punto. También siempre han hecho acto de presencia los alumnos que no quieren estudiar, y que incluso hay quienes se hicieron la fama de ser los llamados “fósiles”, que por no querer hacer el mínimo esfuerzo de abrir un libro y estudiar, se la pasan años reafirmando lo que ya saben: nada. Ahora no. Las cosas han cambiado, porque no podemos decir que han evolucionado a favor de ambas partes: maestros y alumnos. En la actualidad los profesores están perdiendo autoridad sobre los adolescentes. Ellos son los que imponen las reglas. Pero ¿a qué se debe esto? Sin tratar de darle una solución fácil y práctica a esta pregunta en el presente texto, me atrevo a pensar que todo radica en la falta de formación que se tiene desde la familia.
Durante los pocos años durante los cuales he desempeñado el trabajo de maestro me he dado cuenta que los alumnos más problemáticos tienen dos características esenciales: la primera es que son muchachos mimados por sus padres y cuyo rasgo principal es: todo mundo tiene que hacer lo que yo quiero. Su voluntad no tiene revés ni doblez. Todo se debe realizarse de tal manera que el único beneficiado sea su ego. Son jóvenes cuya forma de pensar ha sido manufacturada por unos padres que no tienen autoridad sobre ellos, ¿las razones de esto? Son muchas y no acabarías hoy de escribir, pero la más importante es la falta de amor en la familia. La segunda característica esta ligada con la primera, los chicos son autoritarios porque nunca se les ha enseñado a obedecer. Nadie puede ser un buen rey si no se enseño a ser siervo de algún otro rey o de si mismo. Aquel que siempre sigue sus impulsos sin poner freno a lo malo de los mismos, no podrá distinguir entre lo bueno y lo malo, y por ende la relación entre obedecer y mandar. Y vaya que la obediencia es una virtud difícil de alcanzar, pero no imposible.
La verdad estoy sorprendido de cómo al maestro se le ha encargado ser un padre postizo. Ahora resulta que somos nosotros quienes tenemos que darles toda la educación a los muchachos, ¿y los padres? Bien gracias. Muchos se dedican ahora simplemente a estar fuera de sus casas trabajando todo el santo día, buscando la manera de acrecentar los lujos materiales, ¿y los hijos? También bien gracias; sin el cariño de sus padres, buscando modas que sacien su ser y descargando en muchas ocasiones sus problemas con los maestros.
Para finalizar quiero puntualizar algo. Lo escrito anteriormente no posee todas las respuestas necesarias a la pregunta inicial. Hay casos de alumnos excepcionales en todos los sentidos. Conozco jóvenes que demuestran que incluso a pesar de muchas dificultades que tienen en la vida son ejemplares; hay alumnos a los cuales considero fuera del aula como amigos. Pero el texto que escribí es un llamado a los padres a no olvidar que la primera educación se da en la casa, y no en las escuelas. Que los primeros maestros son ellos, y que nosotros los profesores debemos ser unos guías de apoyo de los padres para hacer de los muchachos personas de bien, porque también, y lamentablemente, han existido maestros que han llegado a perjudicar con su ejemplo a sus alumnos.
Pido a Dios que me ayude a ser un buen profesor para quienes me escuchen en el salón.
HOLA ROB,
ResponderEliminarACABO DE ENTRAR A TU BLOG Y LEER TU ESCRITO DE MAESTROS Y ALUMNOS... Y SI, NO SE QUE ESTA PASANDO, QUE LOS JOVENES SON MAS REBELDES,DE HECHO BIEN DICES, SIEMPRE HA HABIDO FLOJOS, SOLO QUE AHORA YA SE ATREVEN A PONERSE MAS AL TU POR TU CON LOS MAESTROS, LAMENTABLEMENTE,
PERO ES EN CASA DONDE EMPIEZA LA EDUCACION, LO QUE ELLOS VEN, ESO HACEN...
Ques es lo que sucede? pues es bien sencillo:
ResponderEliminarLOS ALUMNOS SON HOY MAS SABIOS QUE LOS PROFESORES.
Bien alto y claro. Hace falta decir porque?
Reflexionen los que tengan la responsabilidad doecente.
;-)
Ya lo decía Juan Pablo II; "según es la familia, tal es la sociedad, porque así es el hombre", la persona humana: el futuro de la civilización se juega en el seno de cada hogar, incluso de cada matrimonio.
ResponderEliminarSaludos.
Mmmmm no sé si tomar con sarcasmo: LOS ALUMNOS SON HOY MAS SABIOS QUE LOS PROFESORES.Bien alto y claro. Hace falta decir porque?
ResponderEliminarPero sí me gustaría saber por qué? la duda me carcome jejejeje
Es cierto Claudia, el Papa lo dijo porque él conocía bien la problemática que se vive actualidad ante la ruptura familiar y como eso se ve reflejado en otros lugares, como en las escuelas. Tanto padres, maestros, hijos y alumnos tenemos que pensar sobre como pensamos, lo que decimos y actuamos.
ResponderEliminarSí Damaris, no podemos negar que el ejemplo entre padres es importante para los hijos, sea que estén pequeños o sean adolescentes. Ojalá que los malos ejemplos fueran anulados por buenos sentimientos y buenas acciones de los padres, soportes del matrimonio y la familia.
ResponderEliminarMmmm: ¡¡"Los alumnos son hoy más sabios que los profesores"!! Espero que quien escribió se dé cuenta que alguna vez esos profes -que hay muchos muy jóvenes- fueron alumnos, jajas. Así que... mejor dejar la soberbía a un lado o, al menos, la ignorancia.
ResponderEliminarP.d.- Muestra de lo anterior son, simplemente, las faltas de ortografía(marcadas entre paréntesis):
(¿)Ques (Qué) es lo que sucede? pues (Pues,) es bien sencillo:
LOS ALUMNOS SON HOY MAS (Más) SABIOS QUE LOS PROFESORES.
Bien alto y claro. (¿)Hace falta decir porque (por qué)?
Reflexionen los que tengan la responsabilidad doecente (docente.)