Hace algunos días fuimos testigos
de un terrible suceso que sacudió a un pequeño pueblo en el noreste de los
Estados Unidos. Un joven “decidió” atacar a su madre y, no conforme con eso, a
los niños de una primaria donde estudió
no muchos años antes.
La historia parecería ser sacada
de alguno de esos filmes que los gringos se pintan solos para lograr: donde las
armas, los hechos funestos y los héroes son los verdaderos protagonistas. Pero
en esta ocasión los héroes no tenían súper-poderes o eran agentes secretos que
dominan todas las artes marciales y militares. No. En Newtown todo estaba
acorde respecto a los dos primeros elementos citados, armas y hechos funestos;
lo restante no.
Lanza (apellido del joven),
estaba armado de tal manera que pudo haberle hecho frente a un buen número de
policías. No había tiempo para que Superman, Batman, Chuck Norris, Austin
Powers o Will Smith llegaran al rescate. Quienes tomaron el lugar de
“defensores de los indefensos” fueron las maestras de los niños que estudiaban
en dicho instituto. Mujeres de diversas edades, tomaron la rápida decisión de
detener al asesino. El costo fue alto para ellas y sus familiares.
Ojalá que este suceso nos ayude a
reflexionar que hay en realidad personas que son capaces de sacrificarse por
aquellos que no tienen la posibilidad de hacerlo. Hay héroes o heroínas, cuyos
nombres nunca estarán en las películas que inundan nuestras carteleras; que tal
vez de algún tiempo serán olvidados por los “todopoderosos” que Hollywood sabe
que pueden vender como productos de consumo, pero que de seguro vivirán en la
memoria de aquellos que desean un mundo mejor.
Los niños y maestras que
perdieron la vida en Newtown, sin duda alguna, son mártires de la cultura
violenta en la cual nos desenvolvemos. Son víctimas de un gobierno que obtiene
sus mayores ganancias a través de la venta de armas, sean de status legal o no.
Y por esto último dudo que el gobierno de EUA decida tomar medidas necesarias
para detener la compra de armamento por parte de sus “ciudadanos conscientes”
de la importancia de la defensa personal. Simplemente no creo que pase. Hay
muchos congresistas, instituciones, empresas privadas y estatales, que
subsisten gracias a la muerte de miles de personas, fuera o dentro del
territorio estadounidense.
Tal vez parezca muy duro de mi
parte decir que las escuetas lágrimas de Barack Obama, son igual de falsas que
un billete de 8,23 dólares. Sí, creo que una de las muestras más grandes de
hipocreía que he visto o conocido; tal vez Obama le pidió consejos a Nixon o
Clinton. No puedo creer que se atreva a decir que su país, aquel que en su
persona se encarna, esté de luto y lleno de dolor por lo sucedido, cuando él
promueve la muerte de miles de niños en otras partes del mundo: sirios,
palestinos, mexicanos, vietnamitas, etc. La lista es demasiado larga.
La reacción que tuvo Lanza, sea
de origen patológico o no, nos muestra que hemos perdido tanto respeto por la
vida humana, que incluso los más indefensos están expuestos a la peor de las
barbaridades. Pero aun así, creo que
podemos hacer algo, iniciando en nuestras familias. La violencia que se muestra
en nuestros periódicos, televisores y en internet, tiene su origen en nuestras
casas, donde los padres se han olvidado de los hijos, los cuales viven
expuestos a infinidades de medios que promueven el odio a uno mismo y la
sociedad.
Pidamos por los familiares de
todos aquellos que fallecieron en Newtown. Pidamos incesantemente por nuestras
familias, por nuestras naciones. Oremos para alcanzar la paz.

Qué bueno que volviste a escribir! Te seguiré, tienes cosas muy interesantes que decir. o.c.
ResponderEliminar:) ;)
ResponderEliminar