A
veces pensamos que la mejor manera de ser completamente felices se encuentra en
diversos aspectos de índole laboral, económica, social, virtual o política…
pero, ¿realmente en todo lo anterior encontramos lo necesario para ser felices
completamente? Tal vez algunas alegrías o felicidades efímeras sin duda, pero
no la felicidad plena.
En estos días de Navidad un amigo me
regaló una película que me ha dejado un sabor muy dulce; el título de dicho
film es: El pequeño Nicolás.
Ya será un buen tiempo en que una
película no me daba un mensaje tan hermoso: los seres más felices sobre este
mundo son los niños. Ellos viven libres, sin preocupaciones, y se dejan llevar
por las más fantásticas aventuras y expediciones, imaginarias o reales, ya que
esto último no importa. Se sienten capaces de dominar el mundo pero, de igual
manera, se saben protegidos y cuidados por los padres.
Me pregunto cuánto de aquella
inocencia sigo teniendo. Me cuestiono si en verdad, aunque sea una persona mayor
como yo, pudiera conservar o retomar a la sencillez de un niño. No por lo
anterior debe interpretarse que debemos ser inmaduros, actuar sin lógica o
razón; pero sí significa que somos capaces de ver las cosas con la mayor de las
sorpresas y fascinación; que podemos vivir con tal pureza que ésta transforme
las estructuras sociales que nos aprisionan a seguir un modo de vida de
autoconsumo, o de autodestrucción.
Cuánta alegría y dicha deben tener
aquellos que han sabido conservar en su corazón y mente al niño que fueron; que
sólo busca lo bueno: especialmente para los demás, dejando atrás el interés
personal y egoísta; Qué libertad y serenidad tendrán las personas que sin
menospreciar los avatares de la vida adulta, sepan amar el mundo como lo hacen
los niños.
En fin, ojalá pudiéramos ser como
Nicolás, quien en la película demuestra que no importa que sea lo que nos
propongamos, todo será alegría y felicidad si deseamos alcanzar nuestros sueños
con la simplicidad y pureza de intención, como él lo hace.

Muy bonita película y hermosa actitud de los niños. Aunque también los hay diversos, ni falta les hace crecer... ;)
ResponderEliminarSeamos positivos y amemos la vida siendo simples y alegres como Nicolás!
Que así sea ;)
ResponderEliminarLas casualidades no existen, si las causalidades, buscándome te encontré. Me llaman Hïktor, el Peregrino Gris y tengo un blog donde como usted desahogo ahogos, jajaja. Si te llegara a interesar www.cuentosdelperegrino.blogspot.com.
ResponderEliminarFue un gusto leerte!!!
Hïk
Muchas gracias. Aunque ahorita por cuestiones de tiempo no he podido publicar, espero pronto hacerlo y seguir recibiendo tus comentarios. Claro que veré tu blog. Saludos.
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