
El cumpleaños para muchos es un acontecimiento de gran relevancia, incluso se festeja como un suceso social que llega a ocupar en ocasiones páginas de los periódicos. Eso está bien; quien deseé festejar de tal manera su día es muy respetable. Otros, por x o y causa no les gusta celebrar su cumpleaños, y deciden simplemente pasarla tranquilamente o si es posible lejos de todo tipo de festejos. Conozco celebrantes de los dos tipos.
Antes esperaba con grandes expectativas mi cumpleaños. Pensaba que ese día sería por demás especial… pero con el paso de los años me he dado cuenta que el festejar mi nacimiento físico realmente no tiene gran importancia si cada día no trato de renacer espiritualmente. Ya Jesucristo lo había dicho “Lo que nace de la carne, es carne, y lo que nace del espíritu, es espíritu.” Y es este nacimiento espiritual el cual debemos festejar cada día de nuestra vida terrena.
Doy gracias a Dios porque hace 27 años me concedió nacer para amarlo, adorarlo, bendecirlo y glorificarlo. Le estoy agradecido porque me hizo nacer dentro de una familia que lo ama, y porque mis padres me han enseñado a amarlo, a su Madre Santísima, de la cual me siento hijo muy amado y protegido, y a
El gran valor de la vida no es ser solamente considerarnos como creaturas de Dios, sino que somos llamados a ser sus hijos a través de la vida sobrenatural que El mismo nos da ya desde esta vida mortal, y que es un adelanto para la vida venidera.
Festejemos por cada día que tenemos, demos gracias por todo lo que nos rodea, y ante todo, amemos de manera que el último día de esta vida terrena, podamos abrir los ojos del espíritu y disfrutemos de la eterna alegría, la cual es la verdadera vida a la que hemos sido llamados.
Dicen que un hombre nace cuando se hace consciente de sus actos. Feliz cumpleaños a todos los que tratan de llegar a ser conscientes y mejores seres humanos
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